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El panel entero en una ventana, más lo que el navegador no puede hacer.

LGM Connect: el NAS en tu ordenador

27 min · 15 apartados

LGM Connect es la aplicación de tu NAS. No es un panel recortado ni una aplicación aparte con cuatro cosas: es el panel entero, con las mismas aplicaciones y el mismo Panel de Control que ves en el navegador, y con lo que tu cuenta tenga permiso para abrir. Lo que tienes en el navegador lo tienes aquí, en el mismo sitio y con el mismo aspecto.

Lo que añade es justo lo que una página web no puede hacer en tu ordenador:

Qué es
Tus carpetas como una unidad másLa carpeta del NAS se abre en el explorador de tu ordenador como si fuera suya, en casa y desde fuera. Y si quieres, también sin conexión: una copia viva que se iguala con la del NAS en los dos sentidos.
Las fotos del móvil, en el NASLo que sacas con la cámara acaba en tu carpeta del NAS. Solo en el móvil: ver Fotos del móvil.
Avisos del sistema«Un disco está fallando», «la copia no se hizo» salen por el centro de notificaciones de tu ordenador, con la ventana escondida.
Cámaras en su propia ventanaEl mosaico en una esquina de la pantalla mientras trabajas en otra cosa.
Siempre despiertaLa cruz esconde la ventana en la bandeja, no cierra la aplicación: el NAS sigue vigilado y volver a abrirla es instantáneo.

Entra cualquier usuario del NAS con su cuenta de siempre, no solo quien lo administra. Cada uno ve lo suyo: la aplicación no reparte permisos, solo enseña lo que el NAS ya te da.

En casa no hace falta nada más. Para usarla desde fuera, el NAS necesita una puerta abierta al exterior, y hay tres: la dirección de LGM Túnel —la que reparte tu licencia, en Panel de Control → Acceso externo → LGM Túnel—, tu propio dominio (ver Acceso desde internet) o una VPN: la del propio NAS, o Tailscale o NetBird si el NAS está en tu red de esos servicios. Sin ninguna de las tres, la aplicación funciona igual, pero solo cuando estás en casa.

Instalar

Windows

Descárgala de lgm-os.com → Descargar, en la tarjeta «Descargar LGM Connect». El botón grande es el de tu sistema; debajo están los demás. El instalador se instala para tu usuario, así que no pide la contraseña de administrador del ordenador.

Al abrirlo, Windows enseña una pantalla azul que dice «Windows protegió su PC». No es que el archivo esté mal: la aplicación todavía no lleva firma de una autoridad reconocida, y Windows avisa de todo lo que no la lleva. Para seguir: Más información → Ejecutar de todas formas.

La primera vez que uses «Buscar en la red de casa», Windows puede preguntar si dejas que LGM Connect use la red. Di que sí para redes privadas, que es tu wifi de casa. Si dices que no, la búsqueda no encontrará nada: podrás añadir el NAS igual escribiendo su dirección.

Actualizar

La aplicación mira una vez al día si hay una versión nueva y, si la hay, te lo dice con un aviso. No instala nada sola: ve a Sistema → Actualizar, mira las novedades y pulsa Instalar y reiniciar. Antes de instalar comprueba que lo descargado viene firmado por LGM-OS; si no, no lo instala y lo dice.

En Android la aplicación no viene de ninguna tienda, así que se actualiza desde esa misma pantalla: Descargar e instalar baja el APK nuevo con el gestor de descargas del teléfono y abre el instalador de Android, que te pide confirmar con «Actualizar» (lo que tienes guardado se conserva). La primera vez Android puede pedirte que permitas a LGM Connect instalar aplicaciones: actívalo en el ajuste que se abre, vuelve a la aplicación y pulsa Abrir el instalador. Si el instalador no saliera, toca la descarga en las notificaciones.

Ubuntu y otros Linux

En lgm-os.com → Descargar, el botón de Linux baja un archivo .AppImage: no se instala, se ejecuta. Dale permiso de ejecución una vez (botón derecho → Propiedades → «Permitir ejecutar como programa», o chmod +x en una terminal) y ábrelo con doble clic. Vale para Ubuntu 22.04 o posterior y para cualquier distribución con una biblioteca del sistema igual de nueva. Para las carpetas hace falta que el sistema tenga GVFS (viene con GNOME y con la mayoría de escritorios); si falta algo, la aplicación lo dice con su nombre.

Android

El botón de Android baja un .apk. La aplicación todavía no está en la tienda, así que Android preguntará si permites instalar «de este origen»: di que sí solo para esa descarga. Abre la app con el móvil en el wifi de casa y pulsa «Buscar en la red de casa». Las carpetas como unidad no existen en el móvil (ahí están en Archivos); música, avisos y cámaras sí. Al cerrar la app del todo volverá a pedirte la contraseña: en el móvil todavía no se guarda.

macOS

El botón de Mac baja un .dmg: ábrelo y arrastra LGM Connect a Aplicaciones, como cualquier otra. Vale para Mac con Intel y con Apple Silicon (es un solo archivo para los dos). La aplicación todavía no lleva firma de Apple, así que la primera vez macOS dirá que no puede comprobar al desarrollador: ciérralo, abre Ajustes → Privacidad y seguridad y pulsa Abrir igualmente (o botón derecho sobre la app → Abrir). Solo pasa la primera vez.

iPhone

No está en la App Store y no va a estarlo de momento, porque publicar ahí cuesta 99 $ al año. Hay dos caminos, y para la mayoría el bueno es el primero:

Qué esPara quién
El panel como aplicaciónSafari → Compartir → «Añadir a pantalla de inicio». Icono propio, sin barra del navegador, avisos incluidosCasi todo el mundo
LGM Connect con SideloadlyInstalas el archivo de la app tú mismo, con tu Apple IDQuien quiera la aplicación de verdad y no le importe repetirlo cada semana

El primero está contado en Tener el panel como aplicación y no tiene truco; además es el único de los dos con avisos del NAS, porque un Apple ID gratuito no puede firmarlos.

El segundo —el .ipa con Sideloadly— tiene su propia guía paso a paso, con la contraseña de aplicación de Apple, el paso de «Confiar» que atasca a todo el mundo y qué hacer cuando la firma caduca a los siete días: Instalar LGM Connect en el iPhone.

Encontrar tu NAS

La primera pantalla pregunta a qué NAS te conectas. Arriba está «Tus NAS» —los que ya has añadido, con «En uso» en el que estás ahora— y debajo, tres formas de añadir uno. Puedes tener varios y cambiar de uno a otro cuando quieras.

Buscar en la red de casa

Es lo primero que hay que probar. Tu NAS se anuncia solo en la red, así que sale con su nombre y no hay que saber ninguna dirección: pulsa Añadir y ya está. Tenéis que estar los dos en la misma red —el mismo wifi o el mismo cable—.

Si no aparece nadie, la aplicación te lo dice con esas mismas palabras: comprueba que el NAS está encendido y en esa red, y si no, escribe su dirección.

Escribir la dirección

Un solo campo. Vale la IP (192.168.1.50), el nombre del equipo, la dirección de LGM Túnel o la dirección por la que entras con la VPN. No hace falta que sepas cuál de todas es la tuya: pega lo que uses para abrir el panel.

Antes de guardar nada, la aplicación prueba: enseña el nombre con el que ese equipo se presenta, su versión y su firma. Así «he escrito una IP» se convierte en «es mi NAS y lo he reconocido». Si ahí no contesta nadie, lo dice y no guarda nada.

Tengo una invitación

Un texto que te mandan por el chat y que trae el NAS entero: su nombre y todas las formas de llegar a él, la de casa y las de fuera. Es el camino de quien vive en la casa pero no ha instalado nada, y el que mejor funciona desde el móvil con datos o desde una red ajena.

El código empieza por LGMC1. Pégalo, la aplicación te enseña qué NAS ha salido y por dónde se llega, y entras.

Lleva las formas de llegar que el NAS tiene encendidas al sacarlo. Si se publica con tu propio dominio, va ese dominio por el puerto 443 —el de cualquier web, que es el que abre el router—, no por el del panel. Si está en tu red de Tailscale o NetBird, va también esa dirección, que sirve desde cualquier dispositivo con su aplicación conectada.

Quien administra el NAS lo saca en Usuarios y grupos → «Invitar a este ordenador», y lo copia con un botón. No lleva ninguna contraseña: solo dónde está el equipo y qué certificado presenta, así que se puede mandar por cualquier sitio. Quien lo reciba sigue necesitando su usuario del NAS.

Desde tu cuenta de lgm-os.com

Es el mismo código, para el dueño. En tu cuenta, cada NAS tiene su «Código para LGM Connect»: cópialo y pégalo en «Tengo una invitación». El botón «Abrir mi cuenta», al final de esa pantalla, te lleva directo.

Ese código aparece en la web en cuanto el NAS cuenta por dónde se llega a él, cosa que hace cada doce horas. Si todavía no está, cópialo del panel del NAS como arriba.

La «firma del NAS»

Es la huella del certificado de tu equipo: su rúbrica. La aplicación la guarda la primera vez y a partir de ahí solo acepta ese certificado exacto. Si algún día cambia sin que tú hayas tocado nada, no se conecta y te avisa, en vez de entrar a lo que salga.

Es lo que permite fiarse del certificado que tu NAS se firma a sí mismo. Un NAS recién instalado puede no tener todavía certificado propio: entonces entras igual, pero sin ese aviso, y la pantalla te lo dice.

Entrar

Con tu usuario y tu contraseña del NAS, los mismos de siempre. Si tu cuenta tiene segundo factor, la aplicación pide el código de seis cifras después de la contraseña. Y si tu contraseña está sin estrenar, te la hace cambiar antes de entrar, igual que el panel.

«Recordar este ordenador» viene marcada. Tu acceso se guarda en el llavero del sistema —el Administrador de credenciales en Windows— y no se te vuelve a pedir la contraseña. Desmárcala en un equipo compartido: así la sesión vive solo mientras la aplicación está abierta y se acaba al cerrarla.

  • Cambiar de NAS: el botón de debajo de «Entrar», o el que te devuelve a «Tus NAS».
  • Salir: el icono de la esquina de arriba a la derecha, al lado de tu nombre. Cierra la sesión en el NAS y olvida el acceso guardado en este equipo.
  • Quitar un NAS de la lista: la papelera de su fila. Se olvida tu acceso guardado aquí; el NAS y lo que hay dentro no se tocan.

La portada: por dónde ibas

Nada más entrar, y siempre que pulses el logotipo de la cabecera, la aplicación te enseña lo que dejaste a medias, sin entrar en ninguna pantalla:

  • Seguir viendo — las películas y los episodios que tienes empezados, con su carátula y por qué minuto vas. Es lo tuyo: cada cuenta ve los suyos. Al tocar uno se abre Películas.
  • Escuchado hace poco — las últimas canciones que han sonado en este dispositivo. Tocar una la pone. El NAS no lleva esta cuenta: la lista se guarda aquí, no sale de este ordenador o de este móvil, y Borrar historial la vacía cuando quieras.

Un bloque sin nada que enseñar no se pinta. Si no tienes nada a medias ni has oído nada todavía, la portada es la frase de siempre: «Elige algo de la barra para empezar».

Moverse por la aplicación

Las aplicaciones están repartidas en seis categorías, con el nombre en el azul del logotipo para distinguirlas de las pantallas de dentro, y el reparto es el de una casa, no el de un servidor:

CategoríaQué hay dentro
MultimediaMúsica, Películas y series, Galería, Descargas y, en la aplicación, «Música guardada» y «Películas guardadas»
ArchivosCarpetas (no en el móvil), Archivos, Bloc de notas
CasaCámaras, Calendario y contactos, Casa domótica, Impresora
CopiasCopias de seguridad
AplicacionesCentro de Paquetes, Docker, VM (máquinas virtuales)
SistemaResumen, Monitor, Almacenamiento, Terminal, Ajustes del NAS, Avisos

En una ventana ancha las seis están abiertas en la barra de la izquierda. En una estrecha —o en el móvil— se quedan en la barra de abajo: tocas una categoría y sube una hoja con sus pantallas; si solo tiene una, entra directa.

Lo que abres no se cierra al cambiar de pantalla. Volver a Archivos te devuelve a la carpeta donde estabas, no al principio.

Lo que tu cuenta no tiene sale apagado, no escondido, con un aviso al pulsarlo: «Sin permiso para X: pídeselo a quien administra el NAS». Saber qué hay es parte de saber qué se puede pedir. Quién ve qué se decide en el NAS, no aquí: Usuarios y permisos.

«Ajustes del NAS» es el Panel de Control del equipo, y solo sale si administras o si te han repartido alguna de sus pantallas. Debajo de él está «Avisos», que es de este ordenador y lo ve todo el mundo.

La ventana y la bandeja

La cruz esconde la ventana, no cierra la aplicación: así los avisos te siguen llegando y las carpetas que tengas conectadas siguen puestas. El icono de al lado del reloj la devuelve con un clic, y con el botón derecho te da tres cosas: abrirla, arrancar con el equipo y salir de verdad.

Carpetas

Es la única pantalla que no existe en el panel del navegador, y es la que trae a la mayoría a instalarse la aplicación: tus carpetas del NAS, abiertas en este ordenador como si fueran suyas. Está en la categoría Archivos, la primera. En el móvil no sale: allí tus carpetas se abren en Archivos, sin ocupar sitio en el dispositivo.

Cada carpeta tiene dos cosas que se parecen pero no son lo mismo:

Qué haceOcupa sitioCon el NAS apagado
ConectarLa carpeta aparece en tu explorador de archivos, pero vive en el NAS.NoNo hay carpeta
Sincronizar aquíUna copia viva en este ordenador que se iguala con la del NAS en los dos sentidos.Lo que ocupe la carpetaSigues trabajando

Conectar

Pulsa Conectar. La primera vez te pide tu cuenta del NAS: se pide una sola vez por ordenador y se guarda en el llavero del sistema, no en ningún archivo. Cuando termina, la fila dice dónde ha quedado («En este equipo: N:\») y aparece el botón Abrir, que la abre en tu explorador.

Por dónde se conecta lo decide la aplicación sola, mirando en qué sistema estás y si estás en casa o fuera. No tienes que elegir nada.

  • Desconectar la quita de tu ordenador. Los archivos siguen en el NAS, intactos.
  • Al arrancar hace que se abra sola cada vez que enciendes el ordenador. Si el NAS no está, se sigue intentando hasta que vuelva.

Desde fuera de casa la carpeta se abre por internet, y para eso Windows necesita WinFsp y macOS macFUSE, instalados una vez. Son gratis, y la propia pantalla te lo dice con el enlace antes de intentarlo. En casa no hace falta ninguno.

Desde fuera la carpeta viaja por la misma dirección por la que entras al panel, así que no hay que abrir ningún puerto más en el router. Lo único que pide es que el NAS tenga encendido el acceso por web (WebDAV) en Panel de Control → Carpetas de la casa: lo hace quien administra el NAS, una vez.

Tu «Mi unidad» también sale aquí, y desde fuera va por el mismo camino: hace falta que su fila en Carpetas de la casa tenga WebDAV encendido y que tu cuenta tenga «Acceso web a los archivos». Con eso se puede, además, tener sin conexión, como cualquier otra.

«Compartido conmigo» aparece en la lista en cuanto alguien de casa te comparte algo de su Mi unidad, y se conecta como una unidad más. Es solo para leer y no se mezcla con tu Mi unidad: para cambiar algo, ábrelo en Archivos. Va por la red de casa, así que fuera de casa no se conecta.

Tenerla también sin conexión

«Sincronizar aquí» te pide una carpeta de este ordenador y a partir de ahí las mantiene iguales en los dos sentidos. La primera vez puede tardar: hay que traerlo todo.

La fila te dice cómo va —«Preparando la primera vez…», «Sincronizando», «Al día hace 3 min», «Parado: …»— y tienes «Sincronizar ahora» para no esperar y «Dejar de sincronizar» para pararlo (los archivos se quedan donde están, en los dos lados).

Si dos ordenadores tocan el mismo archivo sin verse, sale «2 con dos versiones». No se tira nada: están los dos, el segundo con «conflicto» en el nombre, y decides tú cuál vale.

Dos cosas pueden hacer que no se pueda empezar, y las dos las arregla quien administra el NAS: que esa carpeta no tenga encendido el acceso por web, y que nadie de la casa la sincronice todavía —estrenarla es cosa de administración—. La pantalla te dice cuál de las dos es.

Música

La aplicación de Música es la misma del panel, con tres cosas que un navegador no puede hacer.

Sigue sonando vayas donde vayas. Pon un disco y vete a Archivos, a Copias o a los ajustes: abajo se queda un mini-reproductor con lo que está sonando, para pausar, saltar de canción o volver con «Abrir Música».

Las teclas del teclado mandan. Las teclas de reproducción (pausa, siguiente, anterior) y el control de medios del sistema —el que sale al tocar el volumen o en la pantalla de bloqueo— manejan la música de LGM Connect, con su título, su artista y su carátula.

Guardar en este equipo. Abre un álbum o una lista en Música y pulsa «Guardar en este equipo»: se baja a este ordenador y suena aunque el NAS esté apagado o estés sin cobertura. En el NAS no se toca nada. Lo guardado está en Multimedia → «Música guardada», con lo que ocupa y un tope («Como mucho»); cambiar el tope no borra nada. «Quitar» lo borra de este equipo, y en el NAS sigue igual. En el navegador ese botón no existe: es cosa de la aplicación.

Películas guardadas

Multimedia → Películas guardadas, solo en la aplicación. Es lo mismo que «Música guardada» pero con películas y episodios: se bajan a este dispositivo y se ven en el avión, en el tren o en la casa del pueblo sin cobertura. En el NAS no se toca nada.

Cómo se guarda una. Pulsa «Añadir una película», busca por título y dale a «Guardar en este equipo». Las series salen aparte: entras en una y guardas los episodios que quieras. Se baja de una en una, y puedes pararla con «Parar» — lo que llevara bajado se tira, porque media película no se ve.

Qué se guarda exactamente. Depende de si este dispositivo sabe abrir el archivo del NAS:

  • Si lo sabe, se guarda el archivo tal cual. Es lo rápido.
  • Si no lo sabe, el NAS lo convierte para este dispositivo y se guarda la conversión. Eso tarda más o menos lo que dure la película, porque se va convirtiendo mientras se baja: deja la aplicación abierta y haz otra cosa. La pantalla lo avisa mientras pasa, y la fila luego pone «Convertida para este dispositivo».

Cuánto cabe. Dos cifras, y las dos mandan: el tope que pongas en «Como mucho» (5, 20, 50 o 100 GB; de fábrica 20) y lo que de verdad quede libre en este dispositivo, que también se dice. Si no cabe, se dice antes de empezar en vez de llenarte el teléfono. Cambiar el tope no borra nada.

Solo con wifi. Viene puesto, para no gastarte la tarifa de datos con cuatro gigas. Con esto apagado, las películas también se bajan con datos móviles. Solo sale en el móvil: en un ordenador no hay forma de saber en qué red estás, y un interruptor que no frena nada se lee como una promesa que luego llega en la factura.

Verlas. Toca una de la lista y se abre a pantalla completa, con los mandos de siempre: puedes saltar, adelantar y ponerla en pantalla completa. Recuerda por dónde ibas, en este dispositivo y para ti. No hace falta ni NAS ni internet.

«Quitar» la borra de este dispositivo y libera el sitio. En el NAS sigue igual.

Enviar a la tele

Solo en la aplicación. Con una película, un episodio, un vídeo o una canción puestos, en el reproductor sale el icono de una tele: púlsalo y aparece la lista de dispositivos de tu casa. Elige uno y la película pasa a la tele.

Qué sale en la lista. Cualquier televisor o receptor con DLNA encendido —que son casi todos los de los últimos quince años— y los Chromecast y Google TV. Tienen que estar encendidos y en la misma red que el ordenador o el móvil desde el que envías: una tele en reposo no contesta, y la red de invitados del router es otra red.

El mando. Mientras hay algo puesto, abajo queda una barra con el título, la tele, la posición y los botones de pausa y volver a este dispositivo. Está en todas las pantallas: puedes irte a Archivos o a las cámaras y seguir pausando desde ahí. «Volver a este dispositivo» quita la película de la tele; para seguir viéndola aquí, dale al play.

Cómo llega el vídeo. No se lo pide la tele al NAS: se lo sirve la aplicación. Un televisor no sabe entrar en tu NAS ni aceptar su certificado, así que mientras dura el envío LGM Connect abre una dirección temporal en tu red de casa —con una llave al azar que caduca al parar— y hace de intermediario. Por eso el ordenador o el móvil que envía tiene que quedarse encendido y en la red mientras se ve la película.

Si la tele no puede con el formato lo dice y no se queda en negro. El remedio: guarda la película en este equipo desde «Películas guardadas» —se guarda convertida— y vuelve a enviarla.

Fotos del móvil

Multimedia → Fotos del móvil, solo en el móvil. En un ordenador esta pantalla no sale: lo que hace es copiar la galería del teléfono, y un ordenador no tiene ninguna.

Lo que hace: las fotos que sacas acaban en tu carpeta del NAS, repartidas por año y mes, en Mi unidad → Fotos del móvil → <tu teléfono>. Están ahí como archivos tuyos de siempre: se ven desde Archivos, desde la Galería y desde cualquier ordenador de casa, y entran en las copias de seguridad del NAS como todo lo demás.

Tres interruptores y un botón:

  • Subir las fotos nuevas solas. Lo que saques a partir de ahora sube sin que hagas nada.
  • Solo con wifi. Para no gastar tu tarifa de datos. Viene puesto.
  • Incluir vídeos. Apagado: un vídeo ocupa lo que cien fotos y tarda lo suyo en subir.
  • Volcar toda la galería. Repasa el teléfono entero, de lo más antiguo a lo más nuevo. La primera vez puede tardar un buen rato: deja la aplicación abierta mientras.

La primera vez, el teléfono te pedirá permiso para leer tus fotos. Si le dijiste que no y te arrepientes, se lo puedes dar en Ajustes de Android → Aplicaciones → LGM Connect → Permisos.

Lo que NO hace, y conviene saberlo:

  • Con la aplicación cerrada también sube, con sus límites. Con «Subir las fotos nuevas solas» encendido, el teléfono las sube al poco de hacerlas —y como mucho cada media hora— cuando tiene conexión (wifi, si está puesto «Solo con wifi») y batería, sin dejar ningún aviso fijo en la barra. Lo que pasa de 200 MB, como un vídeo largo, espera a que abras la aplicación, y volcar la galería entera se sigue haciendo con ella abierta. Hace falta un NAS en la 2.15.0 o posterior y haber entrado una vez con tu cuenta: el teléfono guarda cifrada una llave que solo sirve para subir fotos, y la ves —y la puedes quitar— en tu cuenta del panel, en «Claves de API», como «Fotos de» y el nombre del teléfono. Cerrar la sesión en la aplicación la retira. Algunos teléfonos frenan las aplicaciones cerradas para ahorrar batería: si ves que no sube, quita a LGM Connect de la «optimización de batería» en los ajustes del teléfono.
  • No borra nada del teléfono. Copia; lo que hay en el móvil se queda en el móvil.
  • En el iPhone, solo con la aplicación abierta. Por ahora el iPhone no sube nada con la aplicación cerrada: al abrir LGM Connect sube lo nuevo, y mientras vuelca la galería la pantalla no se apaga sola. Si al dar permiso eliges «Fotos seleccionadas», solo se copian ésas; se cambia en Ajustes → Aplicaciones → LGM Connect → Fotos.
  • No es una carpeta espejo. Si borras una foto del NAS, no vuelve a subir.

La misma foto no se sube dos veces. Ni al volcar la galería después de tenerla subiendo sola, ni al cambiar de teléfono, ni al reinstalar la aplicación: antes de subir nada, la aplicación le pregunta al NAS por el contenido de cada archivo, y lo que ya está no viaja. Lo que sí puede tardar tras una reinstalación es la primera pasada, porque hay que releer el teléfono entero para preguntar.

Si se para a mitad, la pantalla dice por qué y se queda dicho hasta la próxima vez: sin sitio en el NAS, sin wifi con «Solo con wifi» puesto, o la sesión caducada. Al arreglarlo, sigue por donde iba.

Máquinas virtuales

La pantalla de una máquina virtual se abre en una ventana propia (el botón de la esquina de su ficha): agrándala o maximízala y la pantalla de la máquina crece con ella. Se recuerda dónde la dejaste, y puedes tener varias máquinas abiertas a la vez, cada una en su ventana.

Y al crear o editar una máquina, debajo del desplegable de la imagen de instalación tienes «Importar una ISO desde este ordenador»: eliges la .iso que ya tengas aquí —la de Windows, por ejemplo— y se copia al NAS, sin pasar por ninguna carpeta de red. Se ve lo que lleva subido y se puede parar; mientras tanto puedes cerrar el diálogo, mirar otra cosa y volver, que la subida sigue. Al terminar, la imagen aparece elegida en el desplegable. El mismo botón está en el panel del navegador (Máquinas virtuales).

Películas, Galería y las demás aplicaciones

Todas las demás pantallas son las del panel, exactamente: Películas y series, Galería, Archivos, Copias, Cámaras, Calendario… No hay dos versiones de nada, así que lo que aprendas en una vale en la otra, y las guías de cada una sirven igual:

Avisos

Sistema → Avisos. Lo que el NAS tenga que contarte sale por el centro de notificaciones de tu ordenador aunque tengas la ventana escondida, que es donde va a estar casi siempre. Esto solo funciona en la aplicación instalada: en el navegador no hay nada que pregunte al NAS mientras no lo estás mirando.

Dos interruptores:

  • Avisos en este equipo: encenderlos o apagarlos. Vale para este ordenador y para nadie más, igual que el volumen.
  • Solo los importantes: los que piden que mires algo —un disco que falla, una copia que no se hizo—. Lo demás sigue estando en la campana del panel.

Al pulsar un aviso, la aplicación te lleva a donde está: si es de movimiento en una cámara, a Cámaras; si no, a la campana, donde el aviso está escrito entero y con su hora.

Cada aviso sale una sola vez, y la primera vez que enciendes la aplicación contra un NAS que ya tiene historial no te caen veinte de golpe: lo de antes no es novedad.

Cámaras

En Cámaras, el botón «Ver en otra ventana» abre el mosaico en una ventana de verdad, sin barras ni menús, para dejarla puesta en una esquina mientras trabajas en otra cosa. La ventana recuerda dónde estaba, y si ya está abierta el botón la trae al frente en vez de abrir otra.

En el directo de una cámara, el botón de imagen en imagen saca el vídeo a la ventanita flotante del sistema, que se queda encima de todo lo demás.

Las dos cosas son de ordenador: en el móvil no salen.

Si algo falla

«No se llega al NAS»

Sale una franja ámbar arriba y no se pierde lo que estabas mirando. La aplicación vuelve a probar sola cada poco; «Volver a intentarlo» lo hace ya. Comprueba que el NAS está encendido y, si estás fuera de casa, que tienes conexión.

«El certificado del NAS ha cambiado»

La firma que se guardó la primera vez ya no es la que presenta el equipo. Dos casos, y conviene distinguirlos:

  • Has reinstalado el NAS o le has puesto un certificado nuevo: quítalo de la lista y vuelve a añadirlo, mejor desde «Buscar en la red de casa».
  • No has tocado nada: alguien puede estar haciéndose pasar por él. No entres y averigua qué ha pasado antes de seguir.

«Sin permiso para…»

Tu cuenta no tiene esa aplicación. No es un fallo de LGM Connect: pídeselo a quien administra el NAS, que lo reparte en Panel de Control → Usuarios y grupos.

Una carpeta no se conecta

La aplicación dice el motivo real. Los que salen de verdad:

Lo que diceQué hacer
La cuenta no tiene permiso sobre esa carpetaPídeselo a quien administra el NAS.
La contraseña no es la de esa cuenta del NASEscríbela otra vez. Es la del NAS, no la de Windows.
El NAS no ofrece esa carpetaEn casa: el acceso desde Windows está apagado para ella (Panel de Control → Uso compartido de archivos). Desde fuera: le falta el acceso por web (Panel de Control → Carpetas de la casa).
No se llega al NASComprueba que está encendido y en esta misma red.
Este equipo ya está conectado al NAS con otra cuentaCierra esa conexión —o reinicia— y vuelve a intentarlo.
Esa cuenta está bloqueadaQue la desbloquee quien administra el NAS.

El código de invitación no se acepta

  • «Eso no es un código de invitación»: los de LGM Connect empiezan por LGMC1. Seguramente has pegado otra cosa.
  • «No se entiende»: se ha cortado al copiarlo. Pídelo otra vez y pégalo entero.
  • «Lo ha hecho una versión más nueva del NAS»: actualiza LGM Connect y vuelve a pegarlo.

No encuentro el NAS en la red

Comprueba lo primero que se olvida: que los dos estáis en la misma red. Un ordenador por cable y un NAS en otra red virtual no se oyen. Si la búsqueda sigue sin dar nada, escribe la dirección del NAS: la aplicación lo encuentra igual.

No aparece mi tele al enviarle una película

  • Que esté encendida de verdad, no en reposo: una tele apagada no contesta.
  • Que estéis en la misma red. La wifi de invitados es otra red, y también lo es la wifi de 5 GHz en algunos routers que las separan.
  • Que tenga el DLNA puesto. Casi todas lo traen encendido de fábrica; búscalo en sus ajustes de red como «DLNA», «DMR» o «compartir contenido».
  • Vuelve a buscar con el botón de la hoja: la primera búsqueda puede pillar a la tele todavía arrancando.

¿Prefieres no instalar nada? El panel se abre en el navegador desde cualquier equipo de la red, y también se puede dejar con su icono: Tener el panel como aplicación. Y si lo que quieres es que el NAS salga como una carpeta más sin pasar por LGM Connect, está Conectar tus equipos.

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