LGM Connect: el NAS en tu ordenador
16 min · 10 apartados
LGM Connect es la aplicación de tu NAS. No es un panel recortado ni una aplicación aparte con cuatro cosas: es el panel entero, con las mismas aplicaciones y el mismo Panel de Control que ves en el navegador, y con lo que tu cuenta tenga permiso para abrir. Lo que tienes en el navegador lo tienes aquí, en el mismo sitio y con el mismo aspecto.
Lo que añade es justo lo que una página web no puede hacer en tu ordenador:
| Qué es | |
|---|---|
| Tus carpetas como una unidad más | La carpeta del NAS se abre en el explorador de tu ordenador como si fuera suya, en casa y desde fuera. Y si quieres, también sin conexión: una copia viva que se iguala con la del NAS en los dos sentidos. |
| Avisos del sistema | «Un disco está fallando», «la copia no se hizo» salen por el centro de notificaciones de tu ordenador, con la ventana escondida. |
| Cámaras en su propia ventana | El mosaico en una esquina de la pantalla mientras trabajas en otra cosa. |
| Siempre despierta | La cruz esconde la ventana en la bandeja, no cierra la aplicación: el NAS sigue vigilado y volver a abrirla es instantáneo. |
Entra cualquier usuario del NAS con su cuenta de siempre, no solo quien lo administra. Cada uno ve lo suyo: la aplicación no reparte permisos, solo enseña lo que el NAS ya te da.
En casa no hace falta nada más. Para usarla desde fuera, el NAS necesita una puerta abierta al exterior, y hay tres: la dirección de LGM Connect —la que reparte tu licencia, en Panel de Control → Acceso externo → LGM Connect—, tu propio dominio (ver Acceso desde internet) o la VPN. Sin ninguna de las tres, la aplicación funciona igual, pero solo cuando estás en casa.
Instalar
Windows
Descárgala de lgm-os.com → Descargar, en la tarjeta «Descargar LGM Connect». El botón grande es el de tu sistema; debajo están los demás. El instalador se instala para tu usuario, así que no pide la contraseña de administrador del ordenador.
Al abrirlo, Windows enseña una pantalla azul que dice «Windows protegió su PC». No es que el archivo esté mal: la aplicación todavía no lleva firma de una autoridad reconocida, y Windows avisa de todo lo que no la lleva. Para seguir: Más información → Ejecutar de todas formas.
La primera vez que uses «Buscar en la red de casa», Windows puede preguntar si dejas que LGM Connect use la red. Di que sí para redes privadas, que es tu wifi de casa. Si dices que no, la búsqueda no encontrará nada: podrás añadir el NAS igual escribiendo su dirección.
Actualizar
La aplicación mira una vez al día si hay una versión nueva y, si la hay, te lo dice con un aviso. No instala nada sola: ve a Sistema → Actualizar, mira las novedades y pulsa Instalar y reiniciar. Antes de instalar comprueba que lo descargado viene firmado por LGM-OS; si no, no lo instala y lo dice.
Ubuntu y otros Linux
En lgm-os.com → Descargar, el botón de Linux baja un archivo .AppImage: no se instala, se ejecuta. Dale permiso de ejecución una vez (botón derecho → Propiedades → «Permitir ejecutar como programa», o chmod +x en una terminal) y ábrelo con doble clic. Vale para Ubuntu 22.04 o posterior y para cualquier distribución con una biblioteca del sistema igual de nueva. Para las carpetas hace falta que el sistema tenga GVFS (viene con GNOME y con la mayoría de escritorios); si falta algo, la aplicación lo dice con su nombre.
Android
El botón de Android baja un .apk. La aplicación todavía no está en la tienda, así que Android preguntará si permites instalar «de este origen»: di que sí solo para esa descarga. Abre la app con el móvil en el wifi de casa y pulsa «Buscar en la red de casa». Las carpetas como unidad no existen en el móvil (ahí están en Archivos); música, avisos y cámaras sí. Al cerrar la app del todo volverá a pedirte la contraseña: en el móvil todavía no se guarda.
macOS y iPhone
Muy pronto. En la página de descargas salen los cinco sistemas; los que todavía no tienen instalador aparecen apagados y con «muy pronto», y en cuanto lo haya sale ahí sin que tengas que hacer nada.
Mientras tanto, el panel se abre en el navegador desde cualquier equipo de tu red, y se puede dejar con su propio icono y sin barra del navegador: Tener el panel como aplicación.
Encontrar tu NAS
La primera pantalla pregunta a qué NAS te conectas. Arriba está «Tus NAS» —los que ya has añadido, con «En uso» en el que estás ahora— y debajo, tres formas de añadir uno. Puedes tener varios y cambiar de uno a otro cuando quieras.
Buscar en la red de casa
Es lo primero que hay que probar. Tu NAS se anuncia solo en la red, así que sale con su nombre y no hay que saber ninguna dirección: pulsa Añadir y ya está. Tenéis que estar los dos en la misma red —el mismo wifi o el mismo cable—.
Si no aparece nadie, la aplicación te lo dice con esas mismas palabras: comprueba que el NAS está encendido y en esa red, y si no, escribe su dirección.
Escribir la dirección
Un solo campo. Vale la IP (192.168.1.50), el nombre del equipo, la dirección de LGM Connect o la dirección por la que entras con la VPN. No hace falta que sepas cuál de todas es la tuya: pega lo que uses para abrir el panel.
Antes de guardar nada, la aplicación prueba: enseña el nombre con el que ese equipo se presenta, su versión y su firma. Así «he escrito una IP» se convierte en «es mi NAS y lo he reconocido». Si ahí no contesta nadie, lo dice y no guarda nada.
Tengo una invitación
Un texto que te mandan por el chat y que trae el NAS entero: su nombre y todas las formas de llegar a él, la de casa y las de fuera. Es el camino de quien vive en la casa pero no ha instalado nada, y el que mejor funciona desde el móvil con datos o desde una red ajena.
El código empieza por LGMC1. Pégalo, la aplicación te enseña qué NAS ha salido y por dónde se llega, y entras.
Quien administra el NAS lo saca en Usuarios y grupos → «Invitar a este ordenador», y lo copia con un botón. No lleva ninguna contraseña: solo dónde está el equipo y qué certificado presenta, así que se puede mandar por cualquier sitio. Quien lo reciba sigue necesitando su usuario del NAS.
Desde tu cuenta de lgm-os.com
Es el mismo código, para el dueño. En tu cuenta, cada NAS tiene su «Código para LGM Connect»: cópialo y pégalo en «Tengo una invitación». El botón «Abrir mi cuenta», al final de esa pantalla, te lleva directo.
Ese código aparece en la web en cuanto el NAS cuenta por dónde se llega a él, cosa que hace cada doce horas. Si todavía no está, cópialo del panel del NAS como arriba.
La «firma del NAS»
Es la huella del certificado de tu equipo: su rúbrica. La aplicación la guarda la primera vez y a partir de ahí solo acepta ese certificado exacto. Si algún día cambia sin que tú hayas tocado nada, no se conecta y te avisa, en vez de entrar a lo que salga.
Es lo que permite fiarse del certificado que tu NAS se firma a sí mismo. Un NAS recién instalado puede no tener todavía certificado propio: entonces entras igual, pero sin ese aviso, y la pantalla te lo dice.
Entrar
Con tu usuario y tu contraseña del NAS, los mismos de siempre. Si tu cuenta tiene segundo factor, la aplicación pide el código de seis cifras después de la contraseña. Y si tu contraseña está sin estrenar, te la hace cambiar antes de entrar, igual que el panel.
«Recordar este ordenador» viene marcada. Tu acceso se guarda en el llavero del sistema —el Administrador de credenciales en Windows— y no se te vuelve a pedir la contraseña. Desmárcala en un equipo compartido: así la sesión vive solo mientras la aplicación está abierta y se acaba al cerrarla.
- Cambiar de NAS: el botón de debajo de «Entrar», o el que te devuelve a «Tus NAS».
- Salir: el icono de la esquina de arriba a la derecha, al lado de tu nombre. Cierra la sesión en el NAS y olvida el acceso guardado en este equipo.
- Quitar un NAS de la lista: la papelera de su fila. Se olvida tu acceso guardado aquí; el NAS y lo que hay dentro no se tocan.
Moverse por la aplicación
Las aplicaciones están repartidas en seis categorías, y el reparto es el de una casa, no el de un servidor:
| Categoría | Qué hay dentro |
|---|---|
| Multimedia | Música, Películas y series, Galería, Descargas y, en la aplicación, «Guardado en este equipo» |
| Archivos | Carpetas, Archivos, Bloc de notas |
| Casa | Cámaras, Calendario y contactos, Casa domótica, Impresora |
| Copias | Copias de seguridad |
| Aplicaciones | Centro de Paquetes, Docker, VM (máquinas virtuales) |
| Sistema | Resumen, Monitor, Almacenamiento, Terminal, Ajustes del NAS, Avisos |
En una ventana ancha las seis están abiertas en la barra de la izquierda. En una estrecha —o en el móvil— se quedan en la barra de abajo: tocas una categoría y sube una hoja con sus pantallas; si solo tiene una, entra directa.
Lo que abres no se cierra al cambiar de pantalla. Volver a Archivos te devuelve a la carpeta donde estabas, no al principio.
Lo que tu cuenta no tiene sale apagado, no escondido, con un aviso al pulsarlo: «Sin permiso para X: pídeselo a quien administra el NAS». Saber qué hay es parte de saber qué se puede pedir. Quién ve qué se decide en el NAS, no aquí: Usuarios y permisos.
«Ajustes del NAS» es el Panel de Control del equipo, y solo sale si administras o si te han repartido alguna de sus pantallas. Debajo de él está «Avisos», que es de este ordenador y lo ve todo el mundo.
La ventana y la bandeja
La cruz esconde la ventana, no cierra la aplicación: así los avisos te siguen llegando y las carpetas que tengas conectadas siguen puestas. El icono de al lado del reloj la devuelve con un clic, y con el botón derecho te da tres cosas: abrirla, arrancar con el equipo y salir de verdad.
Carpetas
Es la única pantalla que no existe en el panel del navegador, y es la que trae a la mayoría a instalarse la aplicación: tus carpetas del NAS, abiertas en este ordenador como si fueran suyas. Está en la categoría Archivos, la primera.
Cada carpeta tiene dos cosas que se parecen pero no son lo mismo:
| Qué hace | Ocupa sitio | Con el NAS apagado | |
|---|---|---|---|
| Conectar | La carpeta aparece en tu explorador de archivos, pero vive en el NAS. | No | No hay carpeta |
| Sincronizar aquí | Una copia viva en este ordenador que se iguala con la del NAS en los dos sentidos. | Lo que ocupe la carpeta | Sigues trabajando |
Conectar
Pulsa Conectar. La primera vez te pide tu cuenta del NAS: se pide una sola vez por ordenador y se guarda en el llavero del sistema, no en ningún archivo. Cuando termina, la fila dice dónde ha quedado («En este equipo: N:\») y aparece el botón Abrir, que la abre en tu explorador.
Por dónde se conecta lo decide la aplicación sola, mirando en qué sistema estás y si estás en casa o fuera. No tienes que elegir nada.
- Desconectar la quita de tu ordenador. Los archivos siguen en el NAS, intactos.
- Al arrancar hace que se abra sola cada vez que enciendes el ordenador. Si el NAS no está, se sigue intentando hasta que vuelva.
Desde fuera de casa la carpeta se abre por internet, y para eso Windows necesita WinFsp y macOS macFUSE, instalados una vez. Son gratis, y la propia pantalla te lo dice con el enlace antes de intentarlo. En casa no hace falta ninguno.
En el móvil esto no sale: allí tus carpetas ya están en la aplicación Archivos y no ocupan sitio en el aparato.
Tenerla también sin conexión
«Sincronizar aquí» te pide una carpeta de este ordenador y a partir de ahí las mantiene iguales en los dos sentidos. La primera vez puede tardar: hay que traerlo todo.
La fila te dice cómo va —«Preparando la primera vez…», «Sincronizando», «Al día hace 3 min», «Parado: …»— y tienes «Sincronizar ahora» para no esperar y «Dejar de sincronizar» para pararlo (los archivos se quedan donde están, en los dos lados).
Si dos ordenadores tocan el mismo archivo sin verse, sale «2 con dos versiones». No se tira nada: están los dos, el segundo con «conflicto» en el nombre, y decides tú cuál vale.
Dos cosas pueden hacer que no se pueda empezar, y las dos las arregla quien administra el NAS: que esa carpeta no tenga encendido el acceso por web, y que nadie de la casa la sincronice todavía —estrenarla es cosa de administración—. La pantalla te dice cuál de las dos es.
Música
La aplicación de Música es la misma del panel, con tres cosas que un navegador no puede hacer.
Sigue sonando vayas donde vayas. Pon un disco y vete a Archivos, a Copias o a los ajustes: abajo se queda un mini-reproductor con lo que está sonando, para pausar, saltar de canción o volver con «Abrir Música».
Las teclas del teclado mandan. Las teclas de reproducción (pausa, siguiente, anterior) y el control de medios del sistema —el que sale al tocar el volumen o en la pantalla de bloqueo— manejan la música de LGM Connect, con su título, su artista y su carátula.
Guardar en este equipo. Abre un álbum o una lista en Música y pulsa «Guardar en este equipo»: se baja a este ordenador y suena aunque el NAS esté apagado o estés sin cobertura. En el NAS no se toca nada. Lo guardado está en Multimedia → «Guardado en este equipo», con lo que ocupa y un tope («Como mucho»); cambiar el tope no borra nada. «Quitar» lo borra de este equipo, y en el NAS sigue igual. En el navegador ese botón no existe: es cosa de la aplicación.
Películas, Galería y las demás aplicaciones
Todas las demás pantallas son las del panel, exactamente: Películas y series, Galería, Archivos, Copias, Cámaras, Calendario… No hay dos versiones de nada, así que lo que aprendas en una vale en la otra, y las guías de cada una sirven igual:
- Archivos · Galería · Bloc de notas
- Cámaras · Copias de seguridad
- Servicios de la casa (descargas, calendario, impresora, la tele)
- Centro de Paquetes y contenedores · [Máquinas virtuales](maquinas-virtuales.md)
Avisos
Sistema → Avisos. Lo que el NAS tenga que contarte sale por el centro de notificaciones de tu ordenador aunque tengas la ventana escondida, que es donde va a estar casi siempre. Esto solo funciona en la aplicación instalada: en el navegador no hay nada que pregunte al NAS mientras no lo estás mirando.
Dos interruptores:
- Avisos en este equipo: encenderlos o apagarlos. Vale para este ordenador y para nadie más, igual que el volumen.
- Solo los importantes: los que piden que mires algo —un disco que falla, una copia que no se hizo—. Lo demás sigue estando en la campana del panel.
Al pulsar un aviso, la aplicación te lleva a donde está: si es de movimiento en una cámara, a Cámaras; si no, a la campana, donde el aviso está escrito entero y con su hora.
Cada aviso sale una sola vez, y la primera vez que enciendes la aplicación contra un NAS que ya tiene historial no te caen veinte de golpe: lo de antes no es novedad.
Cámaras
En Cámaras, el botón «Ver en otra ventana» abre el mosaico en una ventana de verdad, sin barras ni menús, para dejarla puesta en una esquina mientras trabajas en otra cosa. La ventana recuerda dónde estaba, y si ya está abierta el botón la trae al frente en vez de abrir otra.
En el directo de una cámara, el botón de imagen en imagen saca el vídeo a la ventanita flotante del sistema, que se queda encima de todo lo demás.
Las dos cosas son de ordenador: en el móvil no salen.
Si algo falla
«No se llega al NAS»
Sale una franja ámbar arriba y no se pierde lo que estabas mirando. La aplicación vuelve a probar sola cada poco; «Volver a intentarlo» lo hace ya. Comprueba que el NAS está encendido y, si estás fuera de casa, que tienes conexión.
«El certificado del NAS ha cambiado»
La firma que se guardó la primera vez ya no es la que presenta el equipo. Dos casos, y conviene distinguirlos:
- Has reinstalado el NAS o le has puesto un certificado nuevo: quítalo de la lista y vuelve a añadirlo, mejor desde «Buscar en la red de casa».
- No has tocado nada: alguien puede estar haciéndose pasar por él. No entres y averigua qué ha pasado antes de seguir.
«Sin permiso para…»
Tu cuenta no tiene esa aplicación. No es un fallo de LGM Connect: pídeselo a quien administra el NAS, que lo reparte en Panel de Control → Usuarios y grupos.
Una carpeta no se conecta
La aplicación dice el motivo real. Los que salen de verdad:
| Lo que dice | Qué hacer |
|---|---|
| La cuenta no tiene permiso sobre esa carpeta | Pídeselo a quien administra el NAS. |
| La contraseña no es la de esa cuenta del NAS | Escríbela otra vez. Es la del NAS, no la de Windows. |
| El NAS no ofrece esa carpeta | O se llama de otra forma, o el acceso desde Windows está apagado para ella (Panel de Control → Uso compartido de archivos). |
| No se llega al NAS | Comprueba que está encendido y en esta misma red. |
| Este equipo ya está conectado al NAS con otra cuenta | Cierra esa conexión —o reinicia— y vuelve a intentarlo. |
| Esa cuenta está bloqueada | Que la desbloquee quien administra el NAS. |
El código de invitación no se acepta
- «Eso no es un código de invitación»: los de LGM Connect empiezan por
LGMC1.Seguramente has pegado otra cosa. - «No se entiende»: se ha cortado al copiarlo. Pídelo otra vez y pégalo entero.
- «Lo ha hecho una versión más nueva del NAS»: actualiza LGM Connect y vuelve a pegarlo.
No encuentro el NAS en la red
Comprueba lo primero que se olvida: que los dos estáis en la misma red. Un ordenador por cable y un NAS en otra red virtual no se oyen. Si la búsqueda sigue sin dar nada, escribe la dirección del NAS: la aplicación lo encuentra igual.
¿Prefieres no instalar nada? El panel se abre en el navegador desde cualquier equipo de la red, y también se puede dejar con su icono: Tener el panel como aplicación. Y si lo que quieres es que el NAS salga como una carpeta más sin pasar por LGM Connect, está Conectar tus equipos.