Copias de seguridad de tus datos
32 min · 11 apartados
Esta guía trata de la única copia que de verdad te salva: la que sale del NAS.
Todo lo demás que hace LGM-OS por tus datos vive dentro del mismo equipo. El RAID aguanta que se rompa un disco, no que se rompa el equipo. Los snapshots deshacen un borrado, no un incendio, un robo, una sobretensión que se lleve los discos por delante ni un ransomware que cifre lo que el NAS tiene montado. La copia de la configuración (nas-config-*.tar.gz) devuelve el panel a como estaba, y ni un solo archivo tuyo.
| Lo que ya tienes | De qué te protege | De qué no |
|---|---|---|
| RAID (mirror, RAID-Z…) | Fallo de 1–2 discos | Borrados, cifrado por ransomware, pérdida del equipo |
| Snapshots | Borrado accidental, «lo he guardado mal» | Pérdida del pool o del equipo |
| Copia de configuración | Reinstalar el sistema sin reconfigurar nada | Tus datos: no los incluye |
| Copia externa (esta guía) | Pérdida total del equipo o del sitio | Que no la hayas probado nunca |
1. La regla 3-2-1 aplicada a este NAS
3 copias de cada dato · en 2 soportes distintos · con 1 fuera del edificio.
En un NAS doméstico se traduce en algo muy concreto:
| Copia | Dónde | Cómo se hace en LGM-OS |
|---|---|---|
| 1ª — la de trabajo | El pool del NAS | Tus carpetas compartidas |
| 2ª — local, rápida | Disco USB conectado al NAS, u otro pool | App Copias de seguridad → destino local |
| 3ª — fuera de casa | Otro servidor/NAS por internet (en casa de un familiar, la oficina) | App Copias de seguridad → destino remoto (rsync sobre SSH) |
Los snapshots no cuentan como copia: comparten los discos con el original. Cuentan como historial, que es otra cosa igual de útil pero para otro problema.
Si puedes, sube la apuesta a 3-2-1-1-0: una de las copias desconectada (un disco USB que se guarda en un cajón o fuera de casa y solo se conecta para copiar — es lo único que un ransomware no puede alcanzar) y 0 errores, es decir, restauraciones de prueba que se hacen y se apuntan (sección 6).
2. Qué copiar
No todo merece salir del NAS: la copia externa suele ser el recurso más caro y más lento que tienes. Ordena por lo que pasaría si desapareciera.
| Prioridad | Qué es | ¿A la copia externa? |
|---|---|---|
| Irreemplazable | Fotos y vídeos propios, documentos, escaneos, contabilidad, proyectos, código no publicado | Siempre |
| Costoso de rehacer | Configuración del NAS, datos de las apps (/var/nas/apps), bases de datos de Nextcloud/Immich/Vaultwarden | Sí |
| Reemplazable | Películas, series, música comprada, ISOs, imágenes de Docker | Solo si te sobra espacio |
| Basura | Papelera de red (.recycle/#recycle), cachés, descargas a medias, node_modules, temporales | No compensa: no elijas esas carpetas como origen |
Dos detalles que se olvidan siempre:
- Incluye la configuración del NAS. Descarga un
nas-config-*.tar.gz(Panel de control → Copia de la configuración de seguridad) a una carpeta que entre en la copia externa, o programa la tarea de configuración hacia esa carpeta. Sin ella, recuperar el equipo es reconstruir a mano usuarios, permisos y comparticiones. - Para de escribir antes de copiar los datos de una app. Una base de datos copiada en caliente puede restaurarse corrupta. Detén el contenedor (o usa su propio volcado programado) y copia después. Para archivos normales no hace falta.
Y ojo con la papelera de red: vive dentro de la propia carpeta compartida, así que se copia con ella. Programa una tarea «Vaciar papelera antigua» (Panel de control → Tareas programadas) para que lo que borraste hace meses no siga viajando a tu copia externa.
2 ante. Mi carpeta en todos los sitios (el «Drive» del NAS)
Antes de nada, la frase que hay que leer dos veces: esto no es una copia de seguridad.
Una carpeta sincronizada es un espejo vivo: lo que guardas en el portátil aparece en el NAS y en el resto de tus equipos, y lo que borras en uno desaparece de todos. Es justo lo que quieres para trabajar —el archivo está donde estés— y justo lo que no quieres para protegerte: un borrado, un cifrado o un «guardar encima» viajan igual de rápido que un archivo nuevo. Lo que te protege de eso son las instantáneas del NAS, que van por su cuenta, no ocupan casi nada y a las que un cifrado del portátil no llega.
Se configura en Copias de seguridad → Sincronización, arriba del todo.
Cómo está hecho
Por WebDAV, que el NAS ya sirve: marcas «WebDAV» en la carpeta compartida, la eliges aquí y ya está publicada. En el ordenador se usa rclone, que existe para Windows, Mac y Linux y es el mismo programa que este NAS usa para todo lo demás. El panel te da la configuración hecha, con el nombre del NAS, la carpeta y el intervalo ya puestos.
No hay un programa propio que instalar en cada equipo, y es a propósito: un cliente de escritorio para tres sistemas son tres instaladores, tres firmas y tres actualizaciones que mantener para siempre, y cada una de ellas es una forma nueva de que el NAS de tu casa se quede sin soporte.
La contraseña no sale del NAS. El texto que copias lleva un hueco que rellenas en el propio ordenador. Un texto que se copia y se pega acaba en el portapapeles, en un chat y en una captura de pantalla.
Los conflictos: nunca se tira nada
Dos ordenadores tocan el mismo archivo sin verse —uno en el avión, otro en casa—. Hay dos políticas y ninguna de las dos borra:
| Política | Qué hace |
|---|---|
| Gana la más nueva (por defecto) | Se queda con la versión más reciente y deja la otra al lado, con el sufijo conflicto |
| No elegir | Guarda las dos, cada una con su sufijo |
Elegir por ti y tirar el trabajo del otro no es una opción. Cuando aparece un conflicto, el NAS avisa diciendo dónde está la otra versión: sin esa frase, la gente busca en la papelera y da por perdido lo que tiene al lado.
Y lo que un rclone bisync a mano no da: saber si sigue funcionando
Cada ordenador manda un parte al terminar cada pasada, y el panel enseña un semáforo por equipo. Si uno se calla, el NAS avisa. Es la misma razón que en los equipos de casa: una carpeta que dejó de sincronizarse en marzo se ve exactamente igual que una que sincronizó hace cinco minutos —los archivos siguen ahí— y la diferencia solo aparece el día que buscas lo que creías guardado.
El plazo son doce veces el intervalo de ese equipo: con cinco minutos, una hora. Un portátil cerrado un rato no es un portátil roto.
Detalles que se pagan si no se saben
- La primera pasada es distinta. Lleva
--resyncy empareja los dos lados; a partir de ahí no se vuelve a usar. Ponerlo en todas las pasadas convierte el espejo en «lo que diga uno de los dos lados», que es la orden que borra el trabajo del otro. - Sincroniza como el usuario del NAS, con sus permisos: si esa persona no puede escribir en la carpeta, la sincronización no puede tampoco.
- Dejar de sincronizar no borra nada. Quitar la carpeta de la lista corta el espejo; los archivos se quedan en el NAS y en los ordenadores.
2 bis. Los equipos de casa: copiar el portátil y el PC AL NAS
Todo lo de arriba trata de sacar del NAS lo que ya está dentro. Esto es al revés: que el portátil y el PC de casa dejen su copia en el NAS. Y hay una razón para tratarlo aparte: el disco de un portátil es lo que más se pierde de toda la casa —se cae, se moja, se lo llevan— y es lo que casi nadie copia.
En Copias de seguridad → Equipos hay un asistente que lo deja hecho en un paso: crea una carpeta compartida solo para ese usuario, le pone su tope de espacio, enciende Time Machine si es un Mac y te dice exactamente qué pulsar en ese equipo. No se inventa ningún protocolo: Time Machine y el Historial de archivos de Windows ya saben copiar a una carpeta de red.
Lo que de verdad importa: enterarse de que ha dejado de copiar
Copiar ya lo sabían hacer los dos sistemas. Lo que nadie hacía era darse cuenta de que uno de los dos se paró, y ahí es donde se pierden los datos de verdad:
- Time Machine se rinde en silencio cuando no encuentra el disco varias veces seguidas.
- El Historial de archivos de Windows se apaga solo al cambiar de red.
- La cuota se llena y la copia deja de escribir.
Ninguna de las tres cosas hace ruido. Una copia parada en marzo y descubierta en diciembre son nueve meses de fotos. Por eso cada equipo dado de alta tiene su semáforo —al día, con retraso, SIN COPIAR— y el NAS avisa cuando uno se calla. El plazo se pone por equipo («se espera cada N días») y el aviso no salta hasta tres veces ese plazo: un portátil apagado el fin de semana no es un portátil roto, y un sistema que grita por eso enseña a ignorarlo.
Para saber cuándo copió, el NAS mira la fecha de lo más nuevo que hay en la carpeta de ese equipo. No hace falta instalar nada: Time Machine y el Historial de archivos no le cuentan a nadie lo que hacen, así que o se mira la carpeta o no se sabe.
El guion, si quieres elegir tú las carpetas
Para Linux, o para quien quiera algo más fino que Time Machine, el panel da un guion —cuatro líneas de PowerShell o de shell, con el nombre del NAS y la carpeta ya puestos— que copia lo que le digas y le cuenta al NAS cómo fue. Con el guion el semáforo deja de ser una deducción y pasa a ser un parte: si robocopy o rsync fallan, el aviso llega esa misma noche en vez de al cabo de tres plazos.
Copia con lo que el sistema ya trae —robocopy en Windows, rsync en Mac y Linux— y no con un programa que haya que instalar y mantener en cada portátil de la casa. Y las versiones no las hace el guion: deja un espejo, y las versiones son las instantáneas del NAS, que ya se hacen solas, no ocupan casi nada y un cifrado del PC no alcanza.
El guion lleva dentro un token de ese equipo. Sirve solo para decir «he copiado» —no da acceso a nada— y se tira quitando el equipo de la lista.
Lo que esto NO hace
No clona el disco entero de un PC ni permite arrancar desde la copia (bare metal). Se copian archivos, no sistemas. Si un portátil se rompe, recuperas tus documentos y tus fotos, pero Windows o macOS hay que reinstalarlos.
Y quitar un equipo de la lista no borra su carpeta ni lo que ya copió: solo deja de vigilarse. Borrar los datos de alguien al quitarlo de una lista es la clase de sorpresa que un sistema de copias no puede dar nunca.
3. A dónde copiar
La app maneja tres tipos de destino: local (una ruta del NAS, típicamente un disco USB montado), remoto por SSH (rsync contra otro servidor) y nube (Google Drive, OneDrive, Dropbox, Box, pCloud, MEGA, WebDAV, Amazon S3, Wasabi, MinIO y Backblaze B2).
| Destino | Ventaja | Inconveniente | Para qué sirve |
|---|---|---|---|
| Disco USB conectado al NAS (local) | Rápido, barato, restaurar es inmediato | Está en la misma habitación: el mismo incendio, robo o rayo se lleva ambos | Recuperar rápido de un error grande |
| Disco USB que se desconecta y guardas fuera (local) | Inmune a ransomware y a la casa entera | Manual: alguien tiene que acordarse | La mejor copia «fuera» barata |
| Otro NAS/servidor Linux por SSH (casa de un familiar, oficina, VPS) | Automático, diario, sin tocar nada | Requiere que el otro equipo exista y esté encendido | La copia de la regla 3-2-1 |
| Nube (Drive, OneDrive, S3…) | Automática y fuera de casa sin poner hardware; el proveedor conserva lo borrado en su papelera | Cuesta dinero a partir de cierto tamaño, y la primera subida tarda días con fibra doméstica | La copia «fuera» para quien no tiene un segundo sitio |
Un patrón que funciona muy bien y no cuesta dinero: copia recíproca. Tu NAS copia en casa de tu hermano y el suyo copia en la tuya. Cada uno pone disco y luz, nadie paga cuota, y las dos copias están a kilómetros de distancia.
Blindar el destino (que el NAS no pueda borrar sus propias copias)
La llave SSH y el token de la nube viven dentro del NAS, que es justo la máquina que se supone comprometida cuando llega un cifrado. Un ransomware serio no empieza por tus fotos: empieza por las copias, y las borra con tus propias credenciales antes de pedir el rescate.
Cada destino tiene un interruptor Blindar este destino, y lo que hace depende del tipo:
| Destino | Qué se hace | Qué protege |
|---|---|---|
| Disco del NAS | Cada copia deja una instantánea ZFS con hold: no se puede borrar sin quitar el candado a mano | Un rm -rf sobre la carpeta de copias deja la instantánea intacta |
| Otro servidor por SSH | La llave se restringe en el destino con command="rrsync -no-del …",restrict | Esa llave puede escribir y no borrar, aunque quien la use sea el propio cifrado |
| Nube | Object Lock en el bucket (los días de retención que hayas puesto) | El proveedor rechaza el borrado, aunque el token esté en manos de otro |
Y lo importante: se prueba, no se promete. El botón Probar el candado deja un archivo señuelo en el destino e intenta borrarlo. Que el borrado falle es el resultado bueno. Es la única forma de saberlo: un lock_days guardado en la configuración no demuestra que el bucket tenga Object Lock, y una llave «restringida» que nadie ha probado casi nunca lo está. El NAS repite esa prueba una vez por semana y avisa solo si un destino que estaba blindado deja de estarlo — alguien reinstaló el servidor y volvió a poner la llave sin restringir, el bucket se recreó sin Object Lock…
Para un destino por SSH, el panel te da hecha la línea que hay que pegar en ~/.ssh/authorized_keys del usuario de las copias, en el otro extremo. Escribirla a mano es donde se falla.
Copias en la nube
Copias de seguridad → Destinos → Nuevo destino → Nube. Hay dos formas de conectar, según el proveedor:
- Con tu cuenta (Google Drive, OneDrive, Dropbox, Box, pCloud). El panel te da un enlace, entras con tu cuenta en la web del proveedor y pegas de vuelta la dirección a la que te redirige. El NAS guarda el permiso, no tu contraseña.
- Con claves (S3, Wasabi, MinIO, Backblaze B2, WebDAV, MEGA). Pegas la clave de acceso y la secreta que te da el servicio. En S3 y B2, el nombre del cubo es el primer tramo de la carpeta de destino:
micubo/LGM-OS.
Cómo se guardan las versiones. En un disco o por SSH, cada copia reutiliza los archivos que no cambiaron mediante enlaces duros, y así una versión diaria ocupa solo lo que cambió. En la nube no hay enlaces duros, así que funciona distinto: actual/ es un espejo de tus carpetas y, cada vez que un archivo se reemplaza o se borra, la versión anterior se aparta a una carpeta con la fecha de la copia previa. No se pierde nada, pero una versión antigua contiene solo los archivos que cambiaron después, no la foto completa de ese día.
Cifrado de extremo a extremo (opcional, y recomendado). Al crear el destino puedes activar el cifrado: los nombres y el contenido se cifran en el NAS antes de subir nada y el proveedor solo ve datos ilegibles — ni tus fotos ni sus nombres. La clave la genera el NAS y te la enseña una sola vez como frase de recuperación: apúntala fuera del NAS (papel, gestor de contraseñas). El NAS la guarda para copiar cada noche, pero si el NAS muere, esa frase es lo único que abre la copia; con ella y cualquier rclone se recupera desde cualquier equipo. Se decide al crear el destino y no se puede cambiar después: cifrar un destino con copias hechas partiría el espejo en dos mitades ilegibles entre sí. El explorador y la restauración funcionan igual con cifrado que sin él.
Antes de empezar: mira lo que ocupan tus carpetas. Subir 2 TB por una fibra doméstica de 300 Mb de subida son unos quince días a pleno rendimiento. Lo sensato es empezar copiando solo lo irreemplazable (documentos, fotos) y dejar fuera lo que se puede volver a descargar.
Lo que todavía NO hace (y por qué se dice aquí)
- Cifrado de una carpeta del propio NAS o de un destino por SSH. Ahí cada versión se construye con enlaces duros contra la anterior, y un cifrado por archivo cambia el contenido en cada pasada: rompería justo lo que hace baratas las versiones y posible restaurar un archivo suelto. En la nube y en un disco USB sí existe (ver arriba y 5.1), porque ahí la copia es un espejo y no hay enlaces duros que perder. Si el servidor remoto no es tuyo, cifra el disco en el otro extremo (LUKS).
- Imagen del disco de sistema (bare metal). Ante un desastre se reinstala desde la ISO y se restaura la configuración; es rápido, pero no es «clonar y arrancar». Está contado en disaster-recovery.md.
Sobre la privacidad del destino: el transporte va cifrado cuando copias por SSH, pero los archivos que llegan son legibles para quien administre ese equipo. Si el destino no es tuyo, cifra el disco de destino (LUKS en el otro extremo, o el propio disco USB) y guarda esa contraseña fuera del NAS (gestor de contraseñas, papel en un cajón).
4. Cada cuánto
La pregunta útil no es «cada cuánto copio» sino cuánto trabajo estoy dispuesto a perder. Esa es la frecuencia.
| Qué | Frecuencia razonable | Por qué |
|---|---|---|
| Documentos y trabajo en curso | Diaria (de madrugada) | Perder un día es molesto; perder un mes es un desastre |
| Fotos y vídeos | Diaria o semanal | Cambian poco, pero son irreemplazables |
| Configuración del NAS | Semanal, y siempre antes de tocar discos o red | Es pequeña y se restaura en un minuto |
| Datos de apps (bases de datos) | Diaria | Se corrompen más que los archivos normales |
| Colecciones multimedia | Mensual | Reemplazables; ocupan lo que no tienes |
Programa las copias fuera de tus horas de uso y no todas a la vez: una copia externa a la misma hora que un scrub deja el NAS lento durante horas. Un buen reparto es copia a las 03:00 y scrub un domingo al mes a las 05:00.
Y algo que nadie hace hasta que le pasa: activa las alertas (Panel de control → Alertas, SMTP o webhook). Una tarea de copia que lleva tres meses fallando en silencio es exactamente igual de útil que no tener copia. La pestaña de estado de la app avisa además cuando no hay ninguna copia configurada, cuando la última falló, cuando una tarea lleva demasiado sin ejecutarse, cuando está desactivada o cuando su destino no está disponible.
5. Configurar una copia paso a paso
La app Copias de seguridad separa dos cosas, y merece la pena entender por qué:
- Destinos — dónde se guarda: el disco USB o el servidor remoto. Se definen una vez y se prueban con el botón «Probar conexión», que no dice solo si funciona: enseña paso a paso qué comprobación falla (la carpeta, los permisos, la clave, el rsync del otro lado) y qué orden ejecutar para arreglarlo. Pruébalos antes de fiarte, y otra vez cuando cambies algo: un USB desconectado o un servidor apagado es mejor descubrirlo ahí que a las tres de la mañana.
- Tareas — qué se copia y cuándo: carpetas de origen (con exclusiones opcionales), destino, horario y cuánto se conserva — la retención inteligente de fábrica, o por número de versiones o por antigüedad en días.
Cada tarea tiene además una velocidad máxima en MB/s, en el último paso del asistente. Déjala vacía y la copia irá tan rápido como pueda; ponle un número y no pasará de ahí. Es lo que quieres cuando la copia va a otro equipo o a la nube y no quieres que se lleve toda la subida de casa: con 100 Mb/s de subida (unos 12 MB/s), un tope de 6 MB/s deja la mitad libre para el resto. Solo frena las copias: restaurar nunca se frena, porque ahí siempre hay alguien esperando.
Cada ejecución deja una versión restaurable en el destino y una entrada en el historial (con fecha, tamaño y el error exacto si falló). Con Explorar entras en cualquier versión como si fuera una carpeta —qué archivos había ese día, con su tamaño y su fecha— y restauras la versión entera o solo lo que marques, hasta un archivo suelto.
5.1 A un disco USB o a otro pool (destino local)
- Conecta el disco. Si viene de Windows, formatéalo desde Almacenamiento (ext4/Btrfs) o déjalo en NTFS/exFAT: LGM-OS lo monta igual, pero **NTFS y exFAT no guardan permisos ni propietarios de Linux**, así que lo que restaures llegará sin ellos. Para copias serias usa un disco con formato Linux.
- Crea un destino de tipo local con la ruta donde está montado el disco, y pruébalo: la prueba escribe de verdad en esa carpeta, que es la única forma de saber que se puede.
- Crea la tarea: nombre, carpetas de origen, ese destino, horario y versiones a conservar.
- Lánzala a mano una vez y mira que termine. Comprueba después el tamaño en el destino: si son 4 GB de una carpeta de 400, revisa qué carpetas elegiste como origen.
Si ese disco sale de casa, cífralo. Cuando la carpeta del destino está en un disco USB, al crearlo aparece «Cifrar lo que se guarda en este disco». Con el interruptor puesto, los nombres y el contenido se cifran en el NAS antes de escribir nada: un disco perdido o robado no se puede leer. El disco sigue en su formato de siempre —exFAT, NTFS, ext4— y, con la frase de recuperación, se abre en cualquier ordenador que tenga rclone, aunque el NAS ya no exista. La frase se enseña una sola vez, al crear el destino: apúntala fuera del NAS y lejos del disco, porque sin ella no se recupera nada. Se decide al crear y no se puede cambiar después. A cambio, ese destino guarda las versiones como las de la nube (un espejo actual/ y, con la fecha de cada pasada, lo que se reemplazó) en vez de con enlaces duros.
5.2 A otro servidor por SSH (destino remoto)
Aquí está el 90 % de las dudas, así que va con todo el detalle. Llamaremos NAS a tu equipo y servidor remoto al que recibe la copia.
Paso 1 — Obtén la clave pública del NAS
En la app Copias de seguridad, al crear un destino remoto, el NAS genera su propia pareja de claves SSH y te muestra la pública. Es una sola línea, parecida a esta:
ssh-ed25519 AAAAC3NzaC1lZDI1NTE5AAAAIB4o…9c2K nas@lgm-os
La privada se queda en el NAS, en /etc/nas/ssh, un directorio que solo puede leer root: ni el panel ni ninguna ruta de la API pueden mostrarla, porque el proceso que atiende la web corre sin privilegios. Cópiala tal cual, entera y en una sola línea: si al pegarla se parte en dos, la autorización no funcionará.
Paso 2 — Crea el usuario que recibirá la copia (en el servidor remoto)
No uses root ni tu usuario personal. Un usuario dedicado y sin contraseña de acceso:
sudo adduser --disabled-password --gecos "" copias
sudo install -d -m 750 -o copias -g copias /copias/nas # carpeta destino
Paso 3 — Autoriza la clave (en el servidor remoto)
La app te da esta misma orden ya montada con tu clave, lista para copiar y pegar en una sesión SSH del servidor remoto abierta con el usuario que recibirá la copia:
mkdir -p ~/.ssh && chmod 700 ~/.ssh \
&& echo 'ssh-ed25519 AAAA…' >> ~/.ssh/authorized_keys \
&& chmod 600 ~/.ssh/authorized_keys
Si prefieres hacerlo desde otra cuenta con sudo, el equivalente es:
sudo install -d -m 700 -o copias -g copias /home/copias/.ssh
sudo -u copias tee -a /home/copias/.ssh/authorized_keys >/dev/null
# pega aquí la línea completa de la clave pública y pulsa Enter y luego Ctrl+D
sudo chmod 600 /home/copias/.ssh/authorized_keys
Los permisos no son un detalle estético: si .ssh no es 700 o authorized_keys no es 600, OpenSSH ignora la clave sin explicar por qué y verás un «Permission denied (publickey)» desconcertante.
Recomendado — limita lo que esa clave puede hacer, añadiendo opciones al principio de la misma línea, antes de ssh-ed25519:
restrict,from="203.0.113.10" ssh-ed25519 AAAAC3NzaC1lZDI1NTE5AAAAIB4o…9c2K nas@lgm-os
restrictdesactiva reenvío de puertos, agente, X11 y terminal interactiva. rsync sigue funcionando (requiere OpenSSH 7.2 o posterior; Debian 11 y 12 lo cumplen de sobra).from="…"acepta esa clave solo desde tu IP pública. Si tu IP es dinámica, admite tu nombre DDNS (from="micasa.duckdns.org") o quita la opción.
Nivel avanzado, si el servidor remoto no es tuyo del todo: rrsync encierra la clave en un único directorio y en modo solo escritura, de modo que ni siquiera puede leer el resto del disco. En Debian 12 viene con el paquete rsync en /usr/bin/rrsync (en versiones anteriores, comprimido en /usr/share/doc/rsync/scripts/):
command="/usr/bin/rrsync -wo /copias/nas",restrict ssh-ed25519 AAAA…
Ten en cuenta que con -wo (solo escritura) la copia entra pero no puedes restaurar por esa misma vía: la restauración se hace desde el servidor remoto o quitando esa restricción temporalmente. Es un intercambio consciente, no un olvido.
Paso 4 — Comprueba la huella del servidor remoto
La primera conexión te pedirá aceptar la huella del servidor. Aceptarla a ciegas es aceptar cualquier equipo que se ponga en medio, así que obtén la de verdad ejecutando en el servidor remoto:
ssh-keygen -lf /etc/ssh/ssh_host_ed25519_key.pub
Compara esa cadena SHA256:… con la que te muestre el NAS al probar el destino. Coinciden o no la aceptes.
Paso 5 — Prueba la conexión y guarda
Usa el botón de probar del destino en la app: comprueba que el NAS entra, que la carpeta existe y que puede escribir en ella. Si prefieres verlo desde la consola del NAS, hazlo como root y apuntando a la clave gestionada, que es la que usarán las copias (el proceso privilegiado es quien ejecuta rsync, no el usuario de servicio):
sudo ssh -i /etc/nas/ssh/id_ed25519 -p 22 copias@servidor.example.com 'touch /copias/nas/.prueba && echo ok'
Qué significa cada fallo típico:
| Mensaje | Causa casi siempre | Solución |
|---|---|---|
Permission denied (publickey) | La clave no está autorizada, o .ssh/authorized_keys tienen permisos flojos, o se pegó partida en varias líneas | Repite el paso 3 |
Host key verification failed | La huella no está aceptada, o el servidor cambió de clave | Paso 4; si el servidor se reinstaló, borra su entrada antigua de known_hosts |
Connection refused | SSH no escucha, o el puerto no es 22 | Indica el puerto correcto en el destino; abre el puerto en el router del servidor remoto |
Connection timed out | Cortafuegos por medio, o CGNAT en el destino | Prueba desde otra red; usa VPN entre los dos equipos |
No space left on device | El destino se llenó | Reduce las versiones que conservas, copia menos carpetas o amplía el disco de destino |
rsync: mkdir … failed: Permission denied | El usuario copias no es dueño de la carpeta destino | chown copias:copias /copias/nas |
Paso 6 — Crea la tarea de copia
Nombre, carpetas de origen, ese destino remoto, horario y cuánto se conserva. Si el equipo de destino no es tuyo, cifra allí el disco que recibe la copia (LUKS): el panel todavía no cifra la copia en origen, y lo dice. Primera ejecución a mano: la copia inicial manda todo y puede tardar horas o días según la línea de subida. Las siguientes son incrementales (rsync solo manda lo que cambió) y duran minutos. Si la primera copia por internet es inviable, hazla en local: lleva el NAS o un disco USB al sitio del servidor remoto, copia por red local y luego cambia el destino a la conexión remota — rsync verá que casi todo ya está y solo enviará las diferencias.
5.3 Retención: la copia no es un espejo
Un detalle que decide si sobrevives a un ransomware o no. Si la copia se limita a reflejar el origen, un archivo que se borra (o se cifra) hoy en el NAS se borra (o se cifra) esta noche también en la copia.
Defensas, de menos a más:
- Versiones conservadas en la tarea: cada ejecución deja una versión y solo se borran las más antiguas cuando se supera el número que hayas fijado. Con 7 versiones diarias tienes una semana para darte cuenta de que algo se rompió; con 1 versión, ninguna. Cuenta el espacio: N versiones ocupan más que una, aunque las partes que no cambian se compartan entre ellas. La retención inteligente (la de fábrica) hace esto sin números: guarda todas las copias de las últimas 24 horas, una al día durante 7 días, una a la semana durante 4 semanas y una al mes durante 12 meses — recientes de sobra para un susto de hoy, y un año de profundidad para lo que se descubre tarde. Cuenta «los últimos N periodos con copias», como restic: si el NAS pasó meses apagado, lo anterior al hueco no se tira solo por viejo.
- Snapshots en el destino: si el servidor remoto es otro NAS con ZFS o Btrfs, que haga sus propios snapshots del directorio de copias. Es la protección más barata y la más eficaz.
- Una copia desconectada: el disco USB del cajón. Nada que no esté enchufado se puede cifrar.
6. Probar que la copia sirve (la única parte que no es opcional)
Una copia no verificada no es una copia: es una carpeta grande en la que confías por fe. Los tres indicadores que no demuestran nada son la tarea en verde, el tamaño del destino y «rsync no dio error».
El botón Comprobar de cada tarea hace la mitad del trabajo sin mover un byte: lee la copia entera del destino y comprueba que cuadra con lo que se apuntó al copiarla (en disco y por SSH, el número de archivos y el tamaño de la versión; en la nube, el careo entre lo que pesa el espejo y lo que pesa el origen). El resultado queda en la tarjeta y en el historial, y si no cuadra el NAS avisa como avisa de una copia fallida. Detecta la copia que se quedó a medias, el destino que perdió archivos y el disco que se está muriendo — lo que no puede demostrar es que los bytes de dentro de cada archivo sigan siendo los buenos, así que la comprobación complementa a la prueba de verdad, no la sustituye.
La única prueba válida es restaurar de verdad y abrir el archivo restaurado. Con el explorador cuesta menos que nunca: entra en una versión, marca tres archivos al azar y restáuralos a una carpeta temporal.
Y si el disco de destino está cifrado (LUKS), la prueba incluye abrirlo con su contraseña: un disco cifrado cuya clave nadie recuerda es espacio ocupado, no una copia.
El simulacro automático (lo hace el NAS solo)
Todo lo de arriba está bien y casi nadie lo hace. Por eso el NAS lo hace él: una vez al mes coge unos cuantos archivos al azar de la última copia de cada tarea, los restaura de verdad a una carpeta temporal y los compara con el original. Después borra lo restaurado y lo cuenta en el informe semanal.
No es la comprobación del botón Comprobar —esa mira el tamaño y el número de archivos—. El simulacro restaura, con los mismos programas y el mismo camino que usarías el día malo, y compara byte a byte contra el original: es lo único que descubre un destino que acepta escrituras y devuelve basura, una clave de cifrado perdida o un disco que lee mal justo el sector donde estaban las fotos.
Cómo evita molestar y cómo evita mentir:
- Veinte archivos, medio giga y un cuarto de hora como mucho. En una copia de dos teras no se nota; y al ser al azar, en un año se ha probado media copia.
- Solo elige archivos que ya existían cuando se hizo la copia. Si tocaste el original después, la copia tiene que ser distinta y compararlos daría un fallo inventado. Con esa regla, «distinto» solo puede significar «la copia está mal».
- No toca nada. Restaura a una carpeta temporal y la borra al terminar.
- Lo que no se pudo comparar no se da por bueno. Se cuenta aparte: el número que se enseña como comprobado es el de los que de verdad se compararon.
Se ve en Copias de seguridad → Trabajos, debajo de la lista, con un botón Probar ahora por si no quieres esperar al mes. Y sale en el informe semanal en su propio apartado; si alguna copia no vuelve, además llega un aviso y la nota del informe baja mucho: una copia que existe y no vuelve es peor que no tener copia, porque nadie está buscando otra.
Plan de pruebas
| Cada… | Prueba | Cuánto cuesta |
|---|---|---|
| Mes | Restaura una versión a una carpeta temporal y abre 3–5 archivos al azar (uno grande, uno viejo, una foto, un documento) | 5–15 minutos |
| Trimestre | Restaura una carpeta compartida entera y compárala con el original | 30 minutos |
| Año | Simulacro completo: reinstalar y recuperar desde cero según disaster-recovery.md | Una tarde |
Restauración de prueba (mensual)
Desde la app: elige la tarea, la versión que quieras recuperar y una carpeta de destino nueva — nunca encima del original, porque si algo sale mal querrás poder comparar los dos. La restauración corre como tarea, con su progreso, igual que la copia.
Luego abre unos cuantos archivos: una foto que se ve, un PDF que abre, un vídeo que reproduce. Un archivo de 4 MB que existe pero no abre es un archivo perdido. Y borra después la carpeta de pruebas, que ocupa lo mismo que lo restaurado.
Restauración completa de una carpeta (trimestral)
Restaura desde la app una carpeta entera a /mnt/<pool>/prueba-restauracion y compárala con el original. Desde la consola del NAS:
# 1. Comparar con el original: no debe listar diferencias
sudo diff -qr /mnt/tanque/documentos /mnt/tanque/prueba-restauracion
# 2. Verificación fuerte (compara contenido, no fechas ni tamaños)
sudo rsync -avnc --delete /mnt/tanque/documentos/ /mnt/tanque/prueba-restauracion/
# 3. Borrar la carpeta de pruebas cuando termines
sudo rm -rf /mnt/tanque/prueba-restauracion
En el paso 2, -c compara checksums (lento pero honesto) y -n no cambia nada: si esa orden no lista archivos, el contenido es idéntico bit a bit. Ojo con el espacio: la prueba duplica temporalmente lo que restaures, así que elige una carpeta que quepa.
Un matiz importante si restauras una versión antigua: las diferencias con el original de hoy son normales (es lo que cambió desde entonces). Para esta comparación usa la última versión, o compara solo archivos que sepas que no has tocado.
Apunta el resultado
Dos líneas por prueba, donde quieras, pero apúntalas:
2026-07-25 · Restaurados 4 archivos de la copia remota · abren bien · 3 min
2026-07-25 · Restauración completa de «documentos» (38 GB) · diff sin diferencias · 41 min
El dato que casi nadie mide es el tiempo de restauración. Saber que recuperar 2 TB por internet son cuatro días cambia decisiones: puede que quieras la copia local además de la remota, o un disco que puedas ir a buscar en coche.
Qué hacer si la prueba falla
Falla la prueba, no el día del desastre: es exactamente para lo que sirve. Revisa los orígenes de la tarea (¿faltaba una carpeta?), los permisos del destino, el historial por si llevaba semanas fallando en silencio y, si el disco de destino está cifrado, que la contraseña sea la que crees. Corrige, vuelve a copiar y vuelve a probar.
7. Lo que esta copia no cubre
Con honestidad, para que no te pille por sorpresa:
- Un archivo corrupto que se copia corrupto. rsync copia lo que hay. Contra esto están los checksums de ZFS/Btrfs y los scrubs programados, que detectan la corrupción en el origen antes de que se propague.
- Lo que no elegiste como origen. Una carpeta compartida nueva no entra sola en ninguna tarea: cuando crees una, añádela a la tarea que le corresponda o se quedará fuera de la copia sin que nadie te avise.
- El tiempo de subida. Una línea doméstica de 300 Mbps de bajada suele tener 30 de subida: unos 10 GB por hora en el mejor caso. Dimensiona la primera copia con eso en la cabeza.
- Las contraseñas y el 2FA. La copia de configuración no lleva la clave de firma de sesiones (se regenera) y tus códigos TOTP están en tu móvil, no en el NAS. Guarda los códigos de recuperación en otro sitio.
8. La copia a la nube falla
Lo primero: el mensaje del error, en la app Copias de seguridad, dice ahora qué contestó la nube (sin espacio, permiso caducado, dirección equivocada…). Ese texto es el diagnóstico; lo de abajo es para los casos que se repiten.
| Síntoma | Causa habitual | Qué hacer |
|---|---|---|
| El destino se prueba bien pero la copia falla | La cuenta se queda sin espacio a mitad, o el servidor corta por exceso de peticiones | Mira el mensaje del error; en Nextcloud y MEGA el NAS ya sube más despacio a propósito |
| «esa dirección no es el punto WebDAV» | Pegaste la URL del navegador | En Nextcloud es https://tu-servidor/remote.php/dav/files/TU_USUARIO/ |
| «vuelve a conectar la cuenta» | El permiso OAuth caducó o lo revocaste | Edita el destino y vuelve a conectar |
| Sube pero muy lento con muchos archivos pequeños | Es la nube, no el NAS | Normal en MEGA y en WebDAV; comprime lo que sean miles de ficheros diminutos |
Nextcloud y otros WebDAV: usa una contraseña de aplicación, no la de tu cuenta (Ajustes → Seguridad → Dispositivos y sesiones). Si el servidor está detrás de un proxy con límite de tamaño de subida, ese límite manda sobre cualquier ajuste del NAS.
Ver también
- Recuperación de desastres — qué hacer cuando ya ha pasado.
- Guía de administración — snapshots, scrubs, alertas.