Cámaras: videovigilancia en el propio NAS
La app Cámaras convierte el NAS en la grabadora de las cámaras que ya tengas. Cada cámara graba en un disco tuyo, en una carpeta tuya, y se ve desde el panel sin pasar por la nube del fabricante ni por su aplicación.
Lo que hace: encontrar las cámaras de la red, ver el directo, grabar en trozos, guardar lo grabado el tiempo que digas y dejarte revisar las grabaciones. Lo que no hace, a propósito: mover la cámara (PTZ), configurarla ni detección de movimiento. Para eso está la app del fabricante, que lo hace mejor.
Dar de alta una cámara
Cámaras → Añadir. Hay tres caminos, en este orden:
1. Buscar en la red (ONVIF)
El botón Buscar cámaras manda un sondeo a todas las redes del NAS y lista las que contesten, con su nombre y su modelo. Eliges una, pones el usuario y la contraseña de la cámara —los de la cámara, no los del NAS— y ella misma dice cuál es su dirección de vídeo.
Es el camino bueno: la dirección RTSP la escribe cada fabricante distinta y encontrarla en el manual es justo lo que hace que la gente se rinda.
Si no aparece ninguna:
- ONVIF viene apagado de fábrica en muchas cámaras (Reolink, Tapo, Ezviz…). Se activa desde su app de móvil, normalmente en Ajustes avanzados → ONVIF, y suele pedir crear ahí un usuario aparte para ello. Es el motivo número uno.
- La cámara y el NAS tienen que estar en la misma red. Una cámara en la Wi-Fi de invitados o en otra VLAN no recibe el sondeo, que no cruza routers.
- Algunas cámaras solo contestan durante el primer minuto tras encenderlas. Reiníciala y vuelve a buscar.
- Si nada funciona, sigue con los otros dos caminos: no te quedas sin cámara.
2. Por marca
Si sabes de qué marca es, elígela en la lista y pon la IP, el usuario y la contraseña: el NAS compone la dirección conocida de esa marca (Hikvision, Dahua, Reolink, Tapo, Foscam, Axis y las genéricas). No necesita ONVIF.
3. A mano
Pegando la dirección RTSP completa, si la sabes:
rtsp://usuario:contraseña@192.168.1.60:554/Streaming/Channels/101
En los tres casos, Probar conecta con la cámara antes de guardar y dice qué ha pasado: si la contraseña está mal, si no responde o si el vídeo no se entiende. Guardar una cámara que no funciona no sirve de nada.
Grabación
Cada cámara guarda en la carpeta que le digas, dentro de una carpeta compartida (así se ve por SMB y entra en las copias de seguridad como todo lo demás). La grabación es continua y en trozos de unos minutos: si algo se corta, se pierde un trozo, no el día entero.
- Días de retención: lo que se guarda antes de borrarse solo. Piensa en el disco: una cámara 1080p ocupa del orden de 20–40 GB al día en calidad alta.
- Tope de tamaño: por si la cuenta de arriba se te va. Al llegar al tope se borra lo más antiguo aunque no haya cumplido los días.
- La limpieza corre sola; también hay un botón para lanzarla al momento.
El vídeo se guarda tal cual lo manda la cámara, sin recodificar: el NAS no gasta CPU en esto y un equipo modesto aguanta varias cámaras a la vez.
Ver el directo y las grabaciones
- Directo: el panel muestra la imagen de la cámara. No hace falta instalar nada.
- Grabaciones: la lista de trozos por día y hora, con su tamaño. Se ven en el navegador o se descargan.
Cada cámara graba con su propio servicio del sistema (lgm-camara@<id>), así que una cámara que se cuelga no arrastra a las demás.
Cómo llega el directo (y por qué importa)
El vídeo del directo llega tal cual sale de la cámara, sin recodificar, y el navegador lo reproduce con menos de un segundo de retraso. El NAS no descodifica nada: solo trocea. En la esquina de la imagen pone DIRECTO cuando va así.
Si la cámara graba en H.265, casi ningún navegador puede pintarlo de esa forma, así que el panel se pasa solo a MJPEG —y lo dice en la esquina—. Eso sí recodifica y sí gasta procesador, que es justo lo que se evita en el caso normal. Si tu cámara lo permite, ponla en H.264: se nota en el consumo del NAS.
Una sola conexión por cámara. Da igual cuánta gente esté mirando la misma cámara o cuántas pestañas tengas abiertas: el NAS abre una conexión con ella y reparte la imagen. Importa porque muchas cámaras domésticas solo admiten un par de conexiones de vídeo a la vez y, pasadas esas, empiezan a fallar —incluida la grabación—. Al cerrar la última ventana, la conexión se suelta unos segundos después; recargar la página no obliga a negociar otra vez con la cámara. En Comprobación del sistema → Cámaras se ve cuántos directos hay abiertos ahora mismo.
Consejos de red
- Dale IP fija a cada cámara en el router (reserva por MAC). Si el router le cambia la IP, la grabación se para hasta que corrijas la dirección. Si usas el DHCP del NAS, la reserva se hace desde el panel.
- Usa el canal secundario (sub stream) si solo quieres vigilancia y no calidad de cine: ocupa una cuarta parte.
- No abras el puerto de las cámaras en el router. Las cámaras baratas son de lo más atacado que hay. Para ver el directo desde fuera, entra por la VPN.
- Las grabaciones son archivos normales dentro de una carpeta compartida: entran en las copias de seguridad si incluyes esa carpeta —y ojo con el tamaño si lo haces.