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Apagado y encendido a su hora, Wake-on-LAN y dormir los discos.

Energía

Un NAS de casa está encendido 24 horas para no servir nada entre las 2 y las 7 de la mañana. Esta guía cubre las dos formas de ahorrar luz, ruido y desgaste sin dejar de tener el NAS cuando hace falta.

Todo está en Panel de control → Apagar y reiniciar.


Apagado y encendido automáticos

El NAS se apaga a la hora que le digas los días que le digas, y vuelve solo por la mañana.

Antes de irse, le deja escrita al reloj de la propia placa la hora a la que tiene que encender el equipo. Eso no depende de la red ni de nadie: es el mismo circuito que mantiene la hora con el equipo apagado.

La regla que no se negocia

Si hay hora de encendido y el despertador no se puede programar, el NAS NO se apaga.

Un NAS que se apaga y no vuelve deja a su dueño sin datos y sin forma de encenderlo desde fuera. Gastar luz una noche más es, con muchísima diferencia, el mal menor. Cuando pasa, el NAS avisa y se queda encendido.

Tampoco se apaga si hay algo en marcha

Con una copia de seguridad —o un análisis del antivirus— corriendo, el apagado de esa noche se salta y se avisa. Cortar una copia a la mitad para ahorrar unos céntimos de luz es un mal negocio. Se puede desactivar si prefieres que apague siempre.

Antes de fiarte

Pruébalo una vez con una hora cercana. No todas las placas respetan la alarma del reloj: el NAS comprueba que la ORDEN se acepta, pero no puede saber si esa BIOS va a despertar de verdad. Ponlo a cinco minutos, deja que se apague y mira si vuelve. Si no vuelve, deja la hora de encendido vacía y enciéndelo tú (o con Wake-on-LAN).


Wake-on-LAN

Deja la tarjeta de red escuchando con el equipo apagado, para encenderlo desde el móvil sin esperar a la hora programada. Hace falta una aplicación de «Wake on LAN» en el móvil y estar en la misma red.

Si la tarjeta no lo admite, el panel lo dice —y dice también que el encendido programado sí funciona, porque ese no depende de la red—.

En muchos equipos hay que encenderlo también en la BIOS («Wake on LAN», «Power on by PCI-E»). El NAS deja su parte hecha y la vuelve a dejar en cada arranque.


Dormir los discos

Los discos que giran se paran solos cuando nadie los usa. Menos ruido y menos luz en un NAS que pasa la noche sin que nadie le pida nada.

Dos cosas que decepcionan si no se dicen:

  • Un NAS ocupado no los duerme nunca. Si graba cámaras, tiene contenedores escribiendo o una máquina virtual encendida, siempre hay alguien tocando el disco. No es un fallo: es que no hay ni un minuto de quietud.
  • No bajes de 20 minutos. Pararlos y arrancarlos a todas horas los desgasta más que dejarlos girando, y además el primer acceso después de dormirse tarda unos segundos —lo que se nota como «el NAS va lento» justo al abrir una carpeta—.

Los SSD no se tocan: no se «paran» y mandarles esto no ahorra nada.

Se vuelve a aplicar en cada arranque. Es una orden al disco, no una configuración del sistema: sin repetirla, la hibernación funcionaría hasta el primer corte de luz y después ya no, sin decir nada. El panel se encarga.