Máquinas virtuales
Un NAS con memoria y sitio de sobra es el equipo de la casa donde tiene sentido levantar otro ordenador dentro: un Windows para ese programa que solo existe en Windows, un Linux de pruebas que puedes romper sin miedo, o el sistema viejo que aún hace falta una vez al año. Todo desde el navegador, sin instalar nada en ningún otro equipo.
| Si lo que quieres es… | Ve a |
|---|---|
| Instalar tu primera máquina | La primera máquina |
| Verla y manejarla | La pantalla |
| Que tenga IP propia en tu red | La red de la máquina |
| Probar algo arriesgado y poder volver atrás | Instantáneas |
| Instalar Windows | Windows, con sus tres condiciones |
| Entender por qué se ha pausado sola | Cuando se pausa sola |
Hace falta un volumen creado (Almacenamiento → Crear pool): los discos de las máquinas son archivos grandes y viven en el volumen, en <pool>/vm/<nombre>/, nunca en el disco del sistema. Y conviene que el NAS sea un equipo de verdad: si LGM-OS corre a su vez dentro de otra máquina virtual, no hay aceleración por hardware (KVM) y todo va a paso de emulador — la pantalla de la máquina lo avisa.
La primera máquina
- Consigue la imagen de instalación (el archivo
.isodel sistema que quieras). Dos caminos: súbela a cualquier carpeta compartida desde Archivos, o —mejor— dásela al NAS directamente: en Máquinas virtuales → Nueva máquina, el selector de imagen tiene «Descargar de internet»: pegas la dirección de la ISO y el NAS la baja él solo a su almacén, como una tarea con progreso. Así no la bajas al portátil para volver a subirla. - «Nueva máquina»: nombre, procesadores (2 por defecto), memoria (2 GB por defecto), disco (32 GB por defecto — es un archivo que solo ocupa lo que la máquina escribe, no los 32 GB del tirón) y la ISO.
- La máquina arranca del CD y aparece el instalador del sistema: se maneja desde la pantalla, como si tuvieras teclado y monitor enchufados.
- Al terminar de instalar, expulsa el CD (el botón de expulsar en la tarjeta de la máquina, o en Detalles). Mientras esté puesto, cada reinicio vuelve a lanzar el instalador — es el despiste clásico, y por eso la tarjeta lo marca con «arranca del CD».
El disco de la máquina crece hasta el tope que le diste, pero el tope no se puede encoger. Empieza justo: agrandarlo después es un botón (Agrandar el disco); encogerlo no existe.
La pantalla
El botón «Pantalla» abre la consola de la máquina en el propio panel — lo que verías en un monitor conectado a ella, desde la BIOS hasta el escritorio. Se puede abrir también en una pestaña aparte, a pantalla completa.
- La consola no queda abierta en la red: la máquina solo se la enseña al propio NAS, y el panel hace de puente autenticado. Nadie de la red local puede asomarse a ella.
- El ratón va alineado (la máquina lleva una tableta virtual): el puntero de dentro coincide con el de fuera, sin capturas raras.
- Si la conexión se pierde, arranca la máquina (o comprueba que sigue en marcha) y vuelve a abrir la pantalla.
La pantalla es para instalar y para salir de un apuro. Para el día a día dentro de la máquina es más cómodo su propio acceso remoto (SSH en un Linux, Escritorio remoto en un Windows), entrando por su IP.
Encender, apagar y arrancar con el NAS
- Apagar se lo pide por las buenas, como el botón de encendido de un PC: el sistema de dentro guarda y cierra. Si a los dos minutos no ha obedecido, el panel lo cuenta — en un Linux sin
acpid, o un Windows con el botón de encendido en «no hacer nada», la orden cae en saco roto. - Forzar apagado es quitarle el enchufe: lo que haya sin guardar se pierde. Solo cuando no obedece al apagado normal.
- Arranca con el NAS: el interruptor de autoarranque hace que la máquina se levante sola cada vez que el NAS se enciende. Para la máquina que hace de servidor de algo, es la diferencia entre «funciona siempre» y «funciona hasta el primer corte de luz».
La red de la máquina
En Detalles → hardware se elige cómo se conecta, y el panel solo ofrece lo que existe de verdad en tu equipo:
- Red virtual (lo de siempre): la máquina sale a internet y el NAS la ve, pero el resto de la casa no llega a ella. Perfecta para instalar y para máquinas de usar y tirar.
- Puente: la máquina se conecta como un equipo más de tu red — le da IP tu router, la ven los demás equipos. Es lo que quieres si la máquina sirve algo a la casa. El puente
docker0la pone en la misma red que los contenedores de Docker. - Directa sobre una tarjeta: para casos concretos; la máquina comparte la tarjeta física del NAS.
La IP de la máquina sale en Detalles, sin entrar en ella: se la pregunta al agente invitado si el sistema lo trae, y si no, al registro de la red virtual.
Hardware después de crearla
Todo en Detalles, y solo con la máquina apagada — cambiarle el hardware por debajo a un sistema en marcha es la forma más rápida de corromperlo. Se puede cambiar memoria, procesadores, la ISO del CD y, en «hardware avanzado»: firmware (BIOS o UEFI), arranque seguro, chip TPM 2.0, el modelo de procesador (el del NAS tal cual, que es lo rápido, o uno genérico que permite mover la máquina a otro equipo) y la tarjeta gráfica (QXL la normal; VirtIO para Linux modernos; VGA la que traga todo).
Agrandar el disco
El botón «Agrandar» suma gigas al disco (nunca fija un tamaño: equivocarse hacia abajo no lo puede deshacer nadie). Ojo con la segunda mitad, que es cosa tuya: esto le da más disco a la máquina, no a sus particiones — dentro, Windows o Linux siguen viendo la partición vieja hasta que la amplíes con su propia herramienta (Administrador de discos en Windows, growpart/GParted en Linux).
Instantáneas
Antes de un cambio delicado —una actualización del sistema de dentro, tocar el registro de un Windows—, «Nueva instantánea». Si sale mal, «Volver aquí» y la máquina está como estaba.
- Con la máquina encendida, la instantánea guarda también la memoria: al volver, aparece tal cual, con sus programas abiertos. Tarda un poco (está copiando la RAM).
- Con la máquina apagada, es solo el disco y es inmediata.
⚠️ Una instantánea no es una copia de seguridad: vive en el mismo archivo y en el mismo disco que la máquina. Si el volumen se pierde, se pierden juntas. La carpeta vm del volumen se puede incluir en las copias de seguridad como cualquier otra — con la máquina apagada, para que el disco copiado sea consistente.
Windows, con sus tres condiciones
- Windows 11 exige UEFI, arranque seguro y TPM 2.0 para dejarse instalar. Los tres son interruptores en «hardware avanzado» — actívalos antes de instalar. Cambiarle el firmware a una máquina ya instalada la deja sin arrancar: un sistema instalado en BIOS no arranca por UEFI, ni al revés.
- El disco y la red de las máquinas son VirtIO (los rápidos). Los Linux los traen de serie; el instalador de Windows no trae el controlador del disco y no verá dónde instalarse: usa una ISO de Windows con los controladores VirtIO integrados (busca «virtio-win» + tu versión; prepararla lleva diez minutos y se hace una vez).
- Instalado el sistema, ponle el agente invitado (en Linux, el paquete
qemu-guest-agent; en Windows viene con los controladores VirtIO): con él el panel ve la IP y el apagado ordenado funciona siempre.
Cuando se pausa sola
Si el almacenamiento de debajo no puede escribir, qemu pausa la máquina en vez de dejar que se corrompa. El panel no se queda en «está en pausa»: investiga y el aviso te dice cuál de los cuatro casos es, porque solo uno se arregla borrando:
- Sitio de sobra → no es el espacio: metadatos del volumen o imagen dañada.
- El volumen dice tener gigas y no deja escribir → volumen atascado: se arregla con el botón «Rebalancear» de Almacenamiento, no borrando.
- La carpeta no puede crecer pero el volumen sí → hay una cuota sobre esa carpeta.
- Lleno de verdad → libera sitio.
Arreglada la causa, el botón «Reanudar» la despierta donde estaba.
Borrar una máquina
«Eliminar» pregunta si borras también su disco. Sin el disco, la máquina desaparece de la lista pero el archivo queda en <pool>/vm/<nombre>/ por si quieres recrearla; con él, se va todo y no hay vuelta. Si en la carpeta de la máquina hay archivos que no son suyos, el panel la deja y te lo dice.