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LGM-OS Enterprise
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Otro ordenador dentro del NAS, desde el navegador.

Máquinas virtuales

12 min · 12 apartados

Un NAS con memoria y sitio de sobra es el equipo de la casa donde tiene sentido levantar otro ordenador dentro: un Windows para ese programa que solo existe en Windows, un Linux de pruebas que puedes romper sin miedo, o el sistema viejo que aún hace falta una vez al año. Todo desde el navegador, sin instalar nada en ningún otro equipo.

Si lo que quieres es…Ve a
Instalar tu primera máquinaLa primera máquina
Verla y manejarlaLa pantalla
Que tenga IP propia en tu redLa red de la máquina
Darle el mando Zigbee del NASDispositivos USB
Llevártela a otro NASLlevártela a otro NAS
Probar algo arriesgado y poder volver atrásInstantáneas
Instalar WindowsWindows, con sus tres condiciones
Entender por qué se ha pausado solaCuando se pausa sola

Cada máquina es de quien la crea. Quien administra decide a quién le da la aplicación; a partir de ahí, cada persona ve las suyas y las que le compartan. El botón «Compartir» de una máquina deja elegir «Puede ver» (mira cómo está) o «Puede usarla» (además la enciende, la apaga y usa su pantalla). Los avisos de la máquina de una cuenta no salen por el correo ni los canales de la casa. Las máquinas que ya había siguen al alcance de quien tenía la aplicación.

Hace falta un volumen creado (Almacenamiento → Crear volumen): los discos de las máquinas son archivos grandes y viven en el volumen, en <pool>/vm/<nombre>/, nunca en el disco del sistema. Y conviene que el NAS sea un equipo de verdad: si LGM-OS corre a su vez dentro de otra máquina virtual, no hay aceleración por hardware (KVM) y todo va a paso de emulador — la pantalla de la máquina lo avisa.


La primera máquina

  1. Consigue la imagen de instalación (el archivo .iso del sistema que quieras) e impórtala: en Máquinas virtuales → Nueva máquina, el botón **«Importar una ISO desde este ordenador»** la sube al almacén de imágenes del NAS y la deja elegida. También vale subirla a cualquier carpeta de la casa desde Archivos: sale igual en el selector.
  2. «Nueva máquina»: nombre, procesadores (2 por defecto), memoria (2 GB por defecto), disco (32 GB por defecto — es un archivo que solo ocupa lo que la máquina escribe, no los 32 GB del tirón) y la ISO.
  3. La máquina arranca del CD y aparece el instalador del sistema: se maneja desde la pantalla, como si tuvieras teclado y monitor enchufados.
  4. Al terminar de instalar, expulsa el CD (el botón de expulsar en la tarjeta de la máquina, o en Detalles). Mientras esté puesto, cada reinicio vuelve a lanzar el instalador — es el despiste clásico, y por eso la tarjeta lo marca con «arranca del CD».

El disco de la máquina crece hasta el tope que le diste, pero el tope no se puede encoger. Empieza justo: agrandarlo después es un botón (Agrandar el disco); encogerlo no existe.

La pantalla

El botón «Pantalla» abre la consola de la máquina en el propio panel — lo que verías en un monitor conectado a ella, desde la BIOS hasta el escritorio. Se puede abrir también en una pestaña aparte, a pantalla completa.

  • La consola no queda abierta en la red: la máquina solo se la enseña al propio NAS, y el panel hace de puente autenticado. Nadie de la red local puede asomarse a ella.
  • El ratón va alineado (la máquina lleva una tableta virtual): el puntero de dentro coincide con el de fuera, sin capturas raras.
  • Con la máquina apagada, la pantalla lo dice y se queda esperando: en cuanto arranca —desde aquí, por su horario o desde otro dispositivo— aparece sola, sin volver a abrirla.
  • Si la conexión se corta, vuelve a intentarlo por su cuenta. Si aun así no vuelve, comprueba que la máquina sigue en marcha y abre la pantalla otra vez.

La pantalla es para instalar y para salir de un apuro. Para el día a día dentro de la máquina es más cómodo su propio acceso remoto (SSH en un Linux, Escritorio remoto en un Windows), entrando por su IP.

Encender, apagar y arrancar con el NAS

  • Apagar se lo pide por las buenas, como el botón de encendido de un PC: el sistema de dentro guarda y cierra. Si a los dos minutos no ha obedecido, el panel lo cuenta — en un Linux sin acpid, o un Windows con el botón de encendido en «no hacer nada», la orden cae en saco roto.
  • Forzar apagado es quitarle el enchufe: lo que haya sin guardar se pierde. Solo cuando no obedece al apagado normal.
  • Arranca con el NAS: el interruptor de autoarranque hace que la máquina se levante sola cada vez que el NAS se enciende. Para la máquina que hace de servidor de algo, es la diferencia entre «funciona siempre» y «funciona hasta el primer corte de luz».

La red de la máquina

En Detalles → hardware se elige cómo se conecta, y el panel solo ofrece lo que existe de verdad en tu equipo:

  • Red virtual (lo de siempre): la máquina sale a internet y el NAS la ve, pero el resto de la casa no llega a ella. Perfecta para instalar y para máquinas de usar y tirar.
  • Puente: la máquina se conecta como un equipo más de tu red — le da IP tu router, la ven los demás equipos. Es lo que quieres si la máquina sirve algo a la casa. El puente docker0 la pone en la misma red que los contenedores de Docker.
  • Directa sobre una tarjeta: para casos concretos; la máquina comparte la tarjeta física del NAS.

La IP de la máquina sale en Detalles, sin entrar en ella: se la pregunta al agente invitado si el sistema lo trae, y si no, al registro de la red virtual.

Dispositivos USB

Una máquina con un sistema de domótica (Home Assistant y compañía) necesita el mando Zigbee o Z-Wave que está enchufado al NAS. En Detalles → Red, CD y dispositivos salen los dispositivos USB conectados al equipo: marca el que quieras y la máquina lo verá como si estuviera enchufado a ella.

⚠️ Mientras la máquina está encendida, el dispositivo es suyo: el NAS y sus aplicaciones dejan de verlo. Si tienes ese mismo mando dado de alta en una aplicación de la tienda, quítaselo antes o se lo quitarán el uno al otro.

Lo demás que conviene saber:

  • El cambio, como todo el hardware, se aplica al arrancar la máquina (y solo se puede tocar con ella apagada).
  • El dispositivo se identifica por su modelo, no por el puerto: puedes desenchufarlo y volver a enchufarlo en otro USB y la máquina lo seguirá encontrando. A cambio, con **dos dispositivos idénticos** el panel avisa: no hay forma de distinguirlos y se entrega uno.
  • Si al arrancar la máquina el dispositivo no está enchufado, la máquina arranca sin él: enchúfalo y reiníciala para que lo vea. El panel no te deja marcar uno que no esté puesto, para que no cuentes con algo que no está.
  • Un teclado o un ratón enchufados al NAS también salen en la lista. No los marques: el NAS se quedaría sin ellos.

Hardware después de crearla

Todo en Detalles, y solo con la máquina apagada — cambiarle el hardware por debajo a un sistema en marcha es la forma más rápida de corromperlo. Se puede cambiar memoria, procesadores, la ISO del CD y, en «hardware avanzado»: firmware (BIOS o UEFI), arranque seguro, chip TPM 2.0, el modelo de procesador (el del NAS tal cual, que es lo rápido, o uno genérico que permite mover la máquina a otro equipo) y la tarjeta gráfica (QXL la normal; VirtIO para Linux modernos; VGA la que traga todo).

Agrandar el disco

El botón «Agrandar» suma gigas al disco (nunca fija un tamaño: equivocarse hacia abajo no lo puede deshacer nadie). Ojo con la segunda mitad, que es cosa tuya: esto le da más disco a la máquina, no a sus particiones — dentro, Windows o Linux siguen viendo la partición vieja hasta que la amplíes con su propia herramienta (Administrador de discos en Windows, growpart/GParted en Linux).

Clonar una máquina

En Detalles, con la máquina apagada, el botón «Clonar…» pide un nombre y hace otra máquina igual. Es lo que sirve para tener un «Windows base» del que salen los de los críos, o para probar una actualización en una copia antes de tocar la buena.

Se copia el disco entero, así que puede tardar de unos minutos a una hora larga —depende de lo que ocupe el disco— y lo verás avanzar en una tarjeta del escritorio; puedes seguir usando el NAS mientras.

La copia nace apagada, sin arrancar con el NAS, y con tres cosas cambiadas a propósito:

  • Una tarjeta de red nueva. Dos máquinas con la misma dirección física se pelean por la misma IP y ninguna de las dos va bien. El clon pedirá la suya al encenderlo.
  • Sin los dispositivos USB que tuviera la original: uno solo puede estar entregado a una máquina a la vez. Si el clon lo necesita, dáselo desde su ficha con la otra apagada.
  • Un TPM nuevo, si la original lo tenía (Windows 11). Si dentro había BitLocker activado, Windows pedirá la clave de recuperación al primer arranque del clon.

Las instantáneas no se copian, y el nombre de dentro de la máquina tampoco: si vas a tener las dos encendidas en la red, cámbiaselo desde el sistema del clon.

Llevártela a otro NAS

En Detalles, con la máquina apagada, «Llevármela» la deja en un solo archivo (.lgmvm) dentro de la carpeta de la casa que elijas, para copiarla a otro NAS o guardarla. En el otro equipo, «Traer una máquina» —arriba, al lado de «Nueva máquina»— pregunta en qué carpeta la dejaste, cuál de las que hay y cómo se va a llamar, y la monta.

  • Viaja el disco del sistema. Si la máquina tiene discos de datos, quítaselos antes (o cópialos aparte desde Archivos).
  • Llega apagada, sin arrancar con el NAS y con una tarjeta de red nueva: pedirá su propia dirección al encenderla.
  • Lo que guardaba su chip TPM no viaja: si dentro había BitLocker activado, Windows pedirá la clave de recuperación al primer arranque.
  • Un paquete exportado por un NAS sin actualizar no dice cómo arrancaba la máquina, así que se monta como una nueva: en BIOS y con el disco y la red rápidos (VirtIO). Si dentro hay un Windows o arrancaba por UEFI, no arrancará: vuelve a exportarla desde un NAS actualizado y tráela otra vez. El aviso de que ya está importada lo dice cuando pasa.

Instantáneas

Antes de un cambio delicado —una actualización del sistema de dentro, tocar el registro de un Windows—, «Nueva instantánea». Si sale mal, «Volver aquí» y la máquina está como estaba.

  • Con la máquina encendida, la instantánea guarda también la memoria: al volver, aparece tal cual, con sus programas abiertos. Tarda un poco (está copiando la RAM).
  • Con la máquina apagada, es solo el disco y es inmediata.

⚠️ Una instantánea no es una copia de seguridad: vive en el mismo archivo y en el mismo disco que la máquina. Si el volumen se pierde, se pierden juntas. Para eso están las copias de seguridad: una tarea puede llevar tus máquinas —el disco y su definición, para que al restaurarlas vuelvan a arrancar—, también las encendidas, que se copian desde una instantánea.

Windows, con sus tres condiciones

  • Windows 11 exige UEFI, arranque seguro y TPM 2.0 para dejarse instalar. Los tres son interruptores en «hardware avanzado» — actívalos antes de instalar. Cambiarle el firmware a una máquina ya instalada la deja sin arrancar: un sistema instalado en BIOS no arranca por UEFI, ni al revés.
  • El disco y la red de las máquinas son VirtIO (los rápidos). Los Linux los traen de serie; el instalador de Windows no trae el controlador del disco y no verá dónde instalarse: usa una ISO de Windows con los controladores VirtIO integrados (busca «virtio-win» + tu versión; prepararla lleva diez minutos y se hace una vez).
  • Instalado el sistema, ponle el agente invitado (en Linux, el paquete qemu-guest-agent; en Windows viene con los controladores VirtIO): con él el panel ve la IP y el apagado ordenado funciona siempre.

Cuando se pausa sola

Si el almacenamiento de debajo no puede escribir, qemu pausa la máquina en vez de dejar que se corrompa. El panel no se queda en «está en pausa»: investiga y el aviso te dice cuál de los cuatro casos es, porque solo uno se arregla borrando:

  1. Sitio de sobra → no es el espacio: metadatos del volumen o imagen dañada.
  2. El volumen dice tener gigas y no deja escribir → volumen atascado: se arregla con el botón «Rebalancear» de Almacenamiento, no borrando.
  3. La carpeta no puede crecer pero el volumen sí → hay una cuota sobre esa carpeta.
  4. Lleno de verdad → libera sitio.

Arreglada la causa, el botón «Reanudar» la despierta donde estaba.

Borrar una máquina

«Eliminar» borra la máquina y su disco —también sus discos de datos— con todo lo que haya dentro, y no hay vuelta atrás. Un disco de datos que estuviera fuera de la carpeta de la máquina se deja donde estaba, y el aviso dice cuál; si en <pool>/vm/<nombre>/ hay archivos que no son suyos, el panel deja la carpeta y te lo dice.

La máquina sale también de las copias de seguridad que la llevaban. Una copia que solo guardaba esa máquina se desactiva, y lo que ya copió sigue en su destino.