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Apagado y encendido a su hora, Wake-on-LAN y dormir los discos.

Energía

7 min · 5 apartados

Un NAS de casa está encendido 24 horas para no servir nada entre las 2 y las 7 de la mañana. Esta guía cubre las dos formas de ahorrar luz, ruido y desgaste sin dejar de tener el NAS cuando hace falta.

Todo está en Panel de control → Apagar y reiniciar.


Apagado y encendido automáticos

El NAS se apaga a la hora que le digas los días que le digas, y vuelve solo por la mañana.

Antes de irse, le deja escrita al reloj de la propia placa la hora a la que tiene que encender el equipo. Eso no depende de la red ni de nadie: es el mismo circuito que mantiene la hora con el equipo apagado.

La regla que no se negocia

Si hay hora de encendido y el despertador no se puede programar, el NAS NO se apaga.

Un NAS que se apaga y no vuelve deja a su dueño sin datos y sin forma de encenderlo desde fuera. Gastar luz una noche más es, con muchísima diferencia, el mal menor. Cuando pasa, el NAS avisa y se queda encendido.

Tampoco se apaga si hay algo en marcha

Con una copia de seguridad —o un análisis del antivirus— corriendo, el apagado de esa noche se salta y se avisa. Cortar una copia a la mitad para ahorrar unos céntimos de luz es un mal negocio. Se puede desactivar si prefieres que apague siempre.

Antes de fiarte

Pruébalo una vez con una hora cercana. No todas las placas respetan la alarma del reloj: el NAS comprueba que la ORDEN se acepta, pero no puede saber si esa BIOS va a despertar de verdad. Ponlo a cinco minutos, deja que se apague y mira si vuelve. Si no vuelve, deja la hora de encendido vacía y enciéndelo tú (o con Wake-on-LAN).


Wake-on-LAN

Deja la tarjeta de red escuchando con el equipo apagado, para encenderlo desde el móvil sin esperar a la hora programada. Hace falta una aplicación de «Wake on LAN» en el móvil y estar en la misma red.

Si la tarjeta no lo admite, el panel lo dice —y dice también que el encendido programado sí funciona, porque ese no depende de la red—.

En muchos equipos hay que encenderlo también en la BIOS («Wake on LAN», «Power on by PCI-E»). El NAS deja su parte hecha y la vuelve a dejar en cada arranque.


Dormir los discos

Los discos que giran se paran solos cuando nadie los usa. Menos ruido y menos luz en un NAS que pasa la noche sin que nadie le pida nada.

Dos cosas que decepcionan si no se dicen:

  • Un NAS ocupado no los duerme nunca. Si graba cámaras, tiene contenedores escribiendo o una máquina virtual encendida, siempre hay alguien tocando el disco. No es un fallo: es que no hay ni un minuto de quietud.
  • No bajes de 20 minutos. Pararlos y arrancarlos a todas horas los desgasta más que dejarlos girando, y además el primer acceso después de dormirse tarda unos segundos —lo que se nota como «el NAS va lento» justo al abrir una carpeta—.

Los SSD no se tocan: no se «paran» y mandarles esto no ahorra nada.

Se vuelve a aplicar en cada arranque. Es una orden al disco, no una configuración del sistema: sin repetirla, la hibernación funcionaría hasta el primer corte de luz y después ya no, sin decir nada. El panel se encarga.

El SAI: qué pasa cuando se va la luz

Un SAI es la batería que mantiene el NAS encendido cuando se corta la corriente, el tiempo justo para que se apague con orden en vez de caer en seco. Está en Panel de control → SAI.

El apagado no es «apagar»: primero se cierran las máquinas virtuales, después se paran los contenedores, después se vuelca todo a disco y solo entonces se apaga el equipo. Ese orden es lo que evita que los datos queden a medias. La pantalla enseña, en tres pasos y con nombres, qué se cerraría si el corte fuera ahora mismo.

Dónde está el SAI

Lo primero que se elige, porque de ahí depende todo lo demás:

OpciónCuándo
Conectado a este NASEl SAI está enchufado por USB al NAS y solo lo protege a él.
Conectado a este NAS y compartido con otros equiposEl mismo SAI alimenta también el ordenador, otro NAS o el servidor de casa, y quieres que se apaguen todos.
Conectado a otro equipoEl SAI está enchufado a otra máquina, y el NAS le hace caso a ella.

Compartirlo con el resto de la casa

Al elegir compartido, el NAS avisa por la red a los demás equipos cuando se va la luz. El panel enseña la contraseña —la genera él: no hay que inventarse ninguna— y la línea exacta que hay que copiar en cada equipo, dentro de su configuración de NUT (upsmon.conf):

MONITOR nasups@192.168.1.10 1 nasred a1b2c3d4e5f6 secondary

Mientras el SAI esté compartido, el NAS abre el puerto 3493 para la red local. Al salir de ese modo lo cierra solo. Ese puerto no se abre nunca en el router: dice el estado de la batería a quien pregunte.

Cuando el SAI está en otro equipo

Se escriben cuatro cosas: el equipo (nombre de red o IP), el nombre que tiene el SAI allí, y el usuario y la contraseña que ese equipo haya dado de alta para los demás. Al guardar, el NAS le pregunta de verdad a ese equipo por su SAI: si no contesta, no se guarda nada y te dice por qué —que es casi siempre el equipo apagado, el puerto 3493 cerrado o el nombre del SAI mal escrito—.

En este modo el NAS no tiene controlador ni umbral propio: a qué porcentaje de batería salta el apagado lo decide el equipo que tiene el SAI enchufado. Lo que sí es idéntico es el apagado: cierra sus máquinas y contenedores igual que si el SAI fuera suyo.

Cuánta luz gasta el NAS

En la misma pantalla del SAI, debajo del estado, está Consumo. Sale ahí y no en otro sitio porque el SAI es el único dispositivo del NAS que sabe cuánta corriente le pasa por dentro.

  • Ahora: los vatios de este momento. Si el SAI los publica, pone «medido por el SAI»; si solo publica el porcentaje de carga, el NAS hace la cuenta y lo dice —«aproximado»—, para que nadie tome por exacta una cifra que no lo es.
  • Media del último día: lo que de verdad gasta, que es lo que sirve para hacer cuentas. El primer día pone «todavía midiendo»: hace falta al menos una hora de lecturas.
  • Al mes: lo que costaría ese consumo sostenido treinta días. Para verlo en euros escribe una vez el precio del kWh en la casilla de debajo y guarda con Aplicar cambios.

Es una estimación, no tu factura: no cuenta la potencia contratada, ni los impuestos, ni los tramos horarios. Y lo que no se sabe se dice: nunca sale un cero en lugar de un dato. Un SAI que no publica ni los vatios ni la potencia para la que está hecho lo explica en esa misma tarjeta.

Ventiladores

En Panel de control → Apagar y reiniciar, la tarjeta Ventiladores enseña cada ventilador que la placa deja ver, con sus vueltas y su fuerza, junto a la temperatura del procesador. De serie los lleva la placa, con su modo automático.

  • «Curva silenciosa» hace que los lleve el panel: más despacio con el equipo frío y a fondo desde 75 °C, sin bajar nunca del 40 %. Solo se ofrece en las placas que la obedecen; en las demás, la tarjeta dice por qué no.
  • Si el panel se para, deja de leer la temperatura o algo falla, los ventiladores **vuelven solos al modo de la placa**: nunca se quedan parados.
  • Si el equipo no dice nada de sus ventiladores, la tarjeta lo explica y no hay nada que tocar.