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Tu servidor doméstico, en el ordenador que ya tienes
Un servidor doméstico —o NAS casero— es un ordenador que se queda encendido en un rincón y guarda lo de toda la casa: las fotos del móvil, las películas, los documentos y las copias de seguridad. LGM-OS es el sistema operativo que convierte un PC viejo o un mini PC en eso, y se maneja entero desde el navegador.
Qué puedes hacer con tu servidor doméstico
- Guardar las fotos del móvil sin pensar en ello. La app LGM Connect las copia al servidor sola, y en la Galería las tienes ordenadas por el día en que se hicieron, con sus álbumes y sus vídeos.
- Tu cine en casa. Películas y series con su carátula, en el navegador, en el móvil o en la tele. Si un formato no se puede reproducir, el servidor lo convierte sobre la marcha.
- Copias de seguridad con versiones. Si borras o estropeas un archivo, vuelves a como estaba ayer. Y una copia más fuera de casa, en otro disco o en la nube que elijas.
- Cámaras de vigilancia que graban en tu disco y no en el servidor del fabricante, y que se ven en directo desde el móvil.
- Miles de aplicaciones con un clic, como Jellyfin o Home Assistant, desde el catálogo y sin escribir una sola orden.
- Tus archivos desde fuera de casa, con la app o con tu propia VPN.
Qué ordenador necesitas
Casi cualquiera. Vale un PC viejo, un portátil que ya no usas o un mini PC: basta con que sea de 64 bits, tenga 4 GB de memoria y un disco para los datos.
Para estar tranquilo, dos discos en espejo: si uno se rompe, el otro tiene lo mismo, el servidor te avisa y cambias el disco sin apagarlo. Y como un servidor doméstico pasa el día encendido, puedes programar que se apague por la noche y se encienda por la mañana.
Cómo se monta
- Descargas el instalador y lo grabas en un pendrive.
- Arrancas el ordenador desde el pendrive y contestas un par de preguntas.
- Abres el navegador en cualquier ordenador de casa y lo demás se hace desde ahí: los discos, las carpetas, los usuarios y las aplicaciones.
No hace falta saber Linux. Si ya tienes un Debian instalado, también se puede poner encima.
Tus datos, en tu casa
Todo lo que guardas se queda en tus discos. No hay cuota mensual ni más límite de espacio que el de tus discos, y tus fotos no pasan por el servidor de nadie. La licencia es de por vida, con las actualizaciones incluidas.
¿Lo quieres para la oficina? Mira el servidor para empresas. ¿Buscas sobre todo dejar de pagar una nube? Mira la nube privada.
Las dudas de siempre
¿Necesito saber Linux para montar un servidor doméstico?
No. Todo se hace desde el navegador: los discos, las carpetas, los usuarios y las copias. Debajo hay un Debian normal, pero no tienes que tocarlo.
¿Qué pasa si se rompe un disco?
Con dos discos en espejo no pierdes nada: el servidor te avisa y cambias el disco estropeado sin apagarlo. Con uno solo, conviene programar una copia en otro disco o en la nube, que se hace desde el mismo panel.
¿Puedo ver mis archivos fuera de casa?
Sí. Con la app LGM Connect, para el móvil y el ordenador, que no necesita tocar el router; o con tu propia VPN.
¿Sirve un portátil viejo?
Sí, si es de 64 bits y tiene 4 GB de memoria. Si solo tiene un disco, puedes enchufarle otro por USB para los datos.